Un comienzo marcado por la acción y el cambio
Claudia Sheinbaum inició su mandato enfrentando una de las crisis más profundas de seguridad que México ha visto en décadas. Desde sus primeros días, la presidenta dejó claro que la estrategia de seguridad no sería más de lo mismo. Con el nombramiento de Omar García como titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Sheinbaum apostó por un perfil técnico y con experiencia, dejando atrás las designaciones políticas que marcaron el sexenio de su antecesor.
Los resultados iniciales incluyen más operativos, mayor coordinación interinstitucional y detenciones relevantes. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿es suficiente este esfuerzo para revertir la violencia generalizada que afecta al país?
Retos heredados: la sombra del pasado
El gobierno de Sheinbaum enfrenta un legado complicado. Durante el sexenio anterior, las instituciones de seguridad y justicia sufrieron un debilitamiento alarmante. Las policías estatales perdieron cerca del 40% de sus recursos, y las policías municipales quedaron sin presupuesto para capacitación o equipamiento. Este abandono sistemático permitió que grupos delictivos ganaran terreno en estados como Sinaloa y Chiapas.
La recuperación será un proceso lento. Reducir el control de los grupos delictivos y fortalecer el Estado de Derecho requerirá una inversión sostenida en recursos y tiempo, algo que el nuevo gobierno parece entender, pero que todavía no se refleja en resultados contundentes.
El debate sobre la manipulación de datos
En un giro polémico, la administración de Sheinbaum usó datos para mostrar una supuesta reducción del homicidio doloso en sus primeros 100 días. Sin embargo, analistas han señalado inconsistencias en la metodología:
- Comparaciones desiguales: Se contrastaron periodos de tiempo incompatibles, como los últimos tres meses del año anterior con los primeros nueve meses del nuevo gobierno.
- Bases mixtas: Se combinaron datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y del INEGI, que tienen fuentes y metodologías distintas.
- Enfoque en números absolutos: Esto posicionó a Guanajuato como la entidad más violenta, ignorando las tasas por cada 100 mil habitantes, que reflejan mejor la incidencia real.
Si se hubiera empleado una metodología rigurosa, los estados más violentos resultantes serían Chiapas y Sinaloa, gobernados por el partido Morena.
La necesidad de transparencia y compromiso
A pesar de estos errores en la comunicación, el gobierno de Sheinbaum tiene logros genuinos que destacar. La narrativa debería centrarse en los cambios estratégicos y operativos, en lugar de caer en prácticas de manipulación de datos que recuerdan al sexenio anterior.
Para consolidar la confianza de la ciudadanía, el gobierno debe:
- Publicar datos metodológicamente sólidos para evitar la percepción de manipulación.
- Invertir en fortalecer las policías estatales y municipales, algo que quedó pendiente en la administración pasada.
- Reconocer las deficiencias heredadas y cómo se están enfrentando, en lugar de evadirlas.
¿Qué sigue para el gobierno de Sheinbaum?
La seguridad no se gana en 100 días, pero estos meses han sentado las bases para un cambio significativo. El éxito dependerá de la capacidad del gobierno para mantener su compromiso con la recuperación de la paz y la transparencia.
Si Sheinbaum logra romper con las narrativas del pasado y presentar resultados claros y verificables, podría convertirse en el referente de una nueva era en materia de seguridad en México.
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