Senado es la palabra clave en el centro de una decisión que reconfigura el debate político y de seguridad nacional en México. El Senado de la República suspendió la reunión extraordinaria de Comisiones en la que se analizaría y, eventualmente, se autorizaría la entrada de fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos para realizar ejercicios navales en territorio mexicano, así como la salida de elementos de la Armada de México hacia ese país.
La suspensión ocurre en un contexto internacional delicado, marcado por recientes tensiones geopolíticas, y abre un compás de espera en un tema que históricamente genera sensibilidad: la presencia de fuerzas militares extranjeras en territorio nacional.

Reunión suspendida en medio de un nuevo contexto internacional
La reunión extraordinaria estaba programada para el lunes 5 y había sido convocada por la Comisión de Marina del Senado, presidida por el senador de Morena, Carlos Lomelí Bolaños. El objetivo era analizar dos solicitudes enviadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, relacionadas con la cooperación militar bilateral entre México y Estados Unidos.
Sin embargo, legisladores integrantes de la comisión fueron notificados de la suspensión, decisión que, de acuerdo con el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara, responde a “nuevas circunstancias” en el escenario internacional, particularmente tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela.
Autorizaciones pendientes y calendario ajustado
Las solicitudes presidenciales llegaron al Senado cuando ya había concluido el periodo ordinario de sesiones, el pasado 13 de diciembre. Debido a que los ejercicios navales están programados para iniciar el 18 de enero, era necesario convocar a un periodo extraordinario para discutir y votar los dictámenes correspondientes.
La estrategia inicial contemplaba aprobar los dictámenes en Comisiones el 5 de enero, para que posteriormente, el 7 de enero, la Comisión Permanente convocara a un periodo extraordinario exclusivo del Senado. Con la suspensión de la reunión, ese calendario quedó en pausa.
La postura de los senadores ante la suspensión
El senador Manuel Huerta consideró adecuada la decisión de posponer la reunión, al señalar que el contexto de movilización geopolítica obliga a actuar con cautela. Subrayó que no se trata de acelerar decisiones sensibles, sino de contar con más elementos de análisis antes de autorizar movimientos de tropas extranjeras o nacionales.
Aunque no confirmó una cancelación definitiva, el legislador dejó entrever que el escenario actual podría llevar a replantear la aprobación de los permisos solicitados, al menos en el corto plazo.
¿Qué solicitó la presidenta al Senado?
Una de las solicitudes de la presidenta Claudia Sheinbaum plantea autorizar la salida de elementos de la Armada de México para participar en el ejercicio denominado “Aumentar la capacidad de la Unidad de Operaciones Especiales”, que se llevaría a cabo del 18 de enero al 13 de marzo en Camp Shelby, Mississippi, Estados Unidos.
La segunda petición busca el aval del Senado para permitir el ingreso a México de personal del Navy SEAL’s y del Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales de la Marina estadounidense. Estas fuerzas participarían en el ejercicio “Mejorar la Capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales”, en tres sedes del país.
Sedes y alcance de los ejercicios militares
De haberse aprobado, los ejercicios navales se realizarían en el Cuartel General de la Unidad de Operaciones Especiales en Donato Guerra, Estado de México; en el Centro de Capacitación Especializado de Infantería de Marina (CENCAEIM), en Champotón, Campeche; y en el Mando Naval de Ciudad del Carmen, también en Campeche.
Estas actividades forman parte de esquemas de cooperación militar que México ha mantenido con otros países, particularmente con Estados Unidos, bajo el argumento de fortalecer capacidades operativas y de entrenamiento.
El papel constitucional del Senado
La Constitución mexicana establece que es facultad exclusiva del Senado autorizar la salida de tropas nacionales fuera del país y el ingreso de fuerzas militares extranjeras. Por ello, cualquier retraso o suspensión en la revisión de estos permisos tiene implicaciones directas en la agenda de seguridad y política exterior.
La decisión de posponer la reunión refleja, además, la intención de algunos legisladores de revisar con mayor detenimiento el impacto político, diplomático y simbólico de estas autorizaciones.
La suspensión de la reunión de Comisiones en el Senado no solo aplaza una decisión administrativa, sino que pone sobre la mesa un debate más amplio sobre soberanía, cooperación militar y el contexto geopolítico actual. En un entorno internacional volátil, los legisladores optaron por la prudencia y el análisis detallado antes de autorizar movimientos de tropas que, por su naturaleza, requieren consenso político y claridad estratégica. El desenlace dependerá de cómo evolucione el escenario internacional y de la capacidad del Senado para equilibrar cooperación y cautela.