Paul Biya, de 92 años, gana su octavo mandato en Camerún

Paul Biya, de 92 años, gana su octavo mandato en Camerún
El presidente Paul Biya fue declarado vencedor de las elecciones en Camerún con el 53.66% de los votos, pese a protestas y denuncias de fraude electoral.

El rugido de las sirenas y el eco de los cánticos políticos volvieron a llenar las calles de Yaundé. A sus 92 años, Paul Biya, el presidente más anciano del mundo y uno de los más longevos en el poder, fue declarado vencedor de las elecciones presidenciales del pasado 12 de octubre. Con un 53.66% de los votos, el Consejo Constitucional de Camerún lo proclamó oficialmente ganador, extendiendo así un mandato que comenzó hace más de cuatro décadas.

El anuncio fue realizado en el majestuoso Palacio de Congresos de la capital por Clément Atangana, presidente del Consejo Constitucional. “Por la presente se proclama presidente electo al candidato Biya Paul”, declaró solemnemente, sellando una decisión que muchos consideran el inicio de un nuevo ciclo de incertidumbre política.

Un país dividido entre la estabilidad y el hartazgo

Mientras en Yaundé se celebraba la victoria oficialista, en Duala —la capital económica del país— se vivían horas de tensión. Cuatro personas perdieron la vida y varios agentes resultaron heridos durante protestas encabezadas por simpatizantes de la oposición, quienes denunciaron fraude electoral.

El opositor Issa Tchiroma Bakary, exministro y principal contendiente, había proclamado su triunfo apenas dos días después de las elecciones. Sin embargo, el Consejo Constitucional anunció que su candidatura solo obtuvo el 35.19% de los votos. Para sus seguidores, los resultados fueron “una manipulación del régimen”.

Las calles se convirtieron en escenario de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Barricadas, neumáticos ardiendo y gases lacrimógenos dominaron el paisaje urbano de Duala. “El pueblo camerunés jamás aceptará la falsificación y manipulación de las urnas”, advirtió Bakary, después de que sus recursos para impugnar los comicios fueran rechazados.

Un liderazgo sin límite de tiempo

Paul Biya llegó al poder en 1982 y desde entonces ha sido el rostro inamovible de Camerún. Su permanencia fue asegurada en 2008, cuando impulsó una reforma constitucional que eliminó los límites de mandato, abriéndole las puertas a una reelección indefinida.

Con esta victoria, Biya gobernará por otros siete años, consolidándose como el segundo mandatario con más tiempo en el poder, solo detrás de Teodoro Obiang de Guinea Ecuatorial. Para muchos, su liderazgo simboliza estabilidad en un país marcado por conflictos étnicos y tensiones separatistas. Para otros, representa un régimen autoritario que ha sofocado la oposición y restringido las libertades políticas.

Elecciones entre sombras y exclusiones

Los comicios de 2025 estuvieron marcados por la ausencia de figuras clave de la oposición. Maurice Kamto, líder del Movimiento por el Renacimiento de Camerún y principal rival político de Biya, fue excluido por la comisión electoral (ELECAM), lo que debilitó la competencia democrática.

La oposición denunció irregularidades desde la apertura de urnas: boletas prellenadas, intimidación de votantes y centros de votación militarizados. En varias regiones, especialmente en el noroeste y suroeste, la violencia impidió el acceso de observadores y restringió la participación ciudadana.

El peso de la edad y el legado político

Con más de 40 años en el poder, Paul Biya encarna un estilo de liderazgo que combina longevidad, control político y diplomacia discreta. A sus 92 años, su figura genera tanto respeto como controversia. Sus seguidores lo describen como el “arquitecto de la estabilidad camerunesa”, mientras sus detractores lo acusan de haber convertido el país en una autocracia moderna.

Pese a los cuestionamientos, Biya sigue contando con el apoyo de las élites políticas y militares, así como de una parte significativa de la población rural, que lo ve como un símbolo de continuidad frente a la incertidumbre.

Protestas, represión y resistencia

Las protestas que siguieron al anuncio de los resultados no solo reflejan la indignación de la oposición, sino también el hartazgo acumulado tras décadas de control político. Jóvenes de Duala, Yaundé y otras ciudades salieron a las calles coreando consignas por “libertad” y “cambio”.

El gobernador del Litoral, Samuel Ivaha Diboua, minimizó las manifestaciones, atribuyéndolas a “jóvenes bajo los efectos de estupefacientes”. Sin embargo, los reportes de organizaciones civiles revelan el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, incluyendo cañones de agua y balas de goma para disolver las concentraciones.

Un futuro incierto para Camerún

Con la reelección de Biya, Camerún se enfrenta a un dilema: continuar bajo la dirección de un hombre que ha gobernado durante generaciones o abrir paso a un cambio que muchos consideran inevitable. La estabilidad política del país dependerá de la capacidad del gobierno para contener la protesta social y responder a las demandas de una población joven que busca mayor libertad y representación.

Mientras tanto, el presidente más anciano del mundo inicia un nuevo mandato con los desafíos de siempre: mantener la unidad nacional, contener la violencia y sostener una economía golpeada por la inflación y la desigualdad.

La historia de Paul Biya continúa, pero también la de un país que, entre el cansancio y la esperanza, sigue buscando su destino democrático.

Salir de la versión móvil