El Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), organismo dependiente de la Secretaría de Cultura federal, enfrenta una crisis laboral sin precedentes. Denuncias de hostigamiento, despidos injustificados y criminalización de trabajadores han llegado hasta los tribunales, revelando el nivel de deterioro dentro de la institución.
Uno de los casos más graves es el de un trabajador de Comunicación Social que, tras negarse a presentar su renuncia, fue acusado de abandono de empleo, a pesar de que existen pruebas de que el propio INALI canceló su registro como trabajador y bloqueó su acceso a la institución.
¿Por qué el INALI criminaliza a sus trabajadores?
En lugar de proceder con una liquidación conforme a la ley, el INALI ha optado por estrategias de intimidación. Estas acciones ocurren en un contexto donde la institución lleva más de un año sin director y solo cuenta con una encargada de despacho.
La falta de liderazgo ha generado incertidumbre dentro del instituto, que parece navegar sin rumbo mientras la Secretaría de Cultura, encabezada por Claudia Curiel de Icaza, mantiene silencio sobre el futuro del organismo.
A esto se suma la falta de claridad en la restructuración que busca integrar el INALI dentro de una nueva «coordinación de culturas vivas», ordenada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Mientras tanto, los trabajadores quedan atrapados en un ambiente de inestabilidad y maltrato institucional.
Censura en la Secretaría de Ciencia: Prohibido hablar con la prensa
El panorama no es mejor en la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, donde los recortes presupuestales y la crisis económica en los Centros Públicos de Investigación (CPI) han generado impagos y falta de renovación de contratos.
Ante el creciente descontento, la respuesta del gobierno ha sido imponer una mordaza a los investigadores y trabajadores de los centros afectados.
«Cuidar la imagen» antes que solucionar la crisis
Instituciones como el Centro de Investigación en Materiales Avanzados y el Centro de Investigación en Química Aplicada han enviado comunicados internos donde se prohíbe a los empleados hablar con medios de comunicación sin autorización previa.
Las nuevas disposiciones establecen que:
- Los trabajadores deben informar el propósito de la entrevista y detalles del medio de comunicación.
- Cualquier omisión o declaración no autorizada será sancionada.
En lugar de atender la crisis económica que afecta a los Centros Públicos de Investigación, la estrategia ha sido controlar la narrativa y evitar que la información sobre los problemas internos llegue a la opinión pública.
La crisis de los derechos laborales en la burocracia cultural y científica
Estos dos casos reflejan un patrón preocupante dentro del gobierno actual: la falta de transparencia y la persecución de trabajadores en sectores clave como la cultura y la ciencia.
En el INALI, los trabajadores son hostigados y despedidos bajo acusaciones falsas.
En la Secretaría de Ciencia, los empleados son amenazados si hablan sobre la crisis presupuestal.
Esta situación evidencia que la protección de los derechos laborales y la libertad de expresión están en riesgo dentro del sector público.
Un panorama preocupante para la cultura y la ciencia en México
La falta de liderazgo en el INALI y la censura en los Centros Públicos de Investigación son síntomas de un problema más profundo: el debilitamiento de las instituciones encargadas de la cultura y la ciencia en México.
Mientras los trabajadores enfrentan despidos arbitrarios y prohibiciones para hablar con la prensa, las autoridades parecen más preocupadas por controlar la narrativa que por resolver los problemas estructurales.
Los próximos meses serán clave para ver si estas medidas represivas se revierten o si se consolidan como una nueva forma de operar dentro del gobierno.
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