La reelección de Rosario Piedra: un reflejo de tensiones en el poder de Morena

La división en Morena evidencia un juego de poder donde la lealtad supera la capacidad, mientras el Congreso opera bajo la sombra del "ex" Presidente.

La reelección de Rosario Piedra como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha generado controversia no solo por los cuestionamientos hacia su desempeño, sino por el contexto político que rodeó su nombramiento. A pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que los legisladores elegirían libremente, la realidad mostró un proceso plagado de “convencimientos” y decisiones dictadas desde las «altas esferas» de Morena.

Los candidatos: entre la experiencia y la lealtad

Nashieli Ramírez, la favorita técnica

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez, se perfilaba como la mejor opción. Contaba con una trayectoria sólida, altos puntajes en las evaluaciones y el respaldo de Sheinbaum. Su experiencia en el campo de los derechos humanos la posicionaba como una candidata ideal para revitalizar la CNDH.

Rosario Piedra, la apuesta de la lealtad

En contraste, Rosario Piedra obtuvo las peores calificaciones, incluso entre los propios legisladores morenistas. Su reelección refleja una operación política liderada por Adán Augusto López, quien priorizó la lealtad hacia el “ex” Presidente sobre la capacidad técnica.

Una fractura en Morena: ¿cuestión de formas o fondo?

La lucha interna por el poder

La elección de Rosario Piedra expuso una lucha interna dentro de Morena, no sobre principios, sino sobre cómo se ejerce el poder. En este proceso quedó claro que en el Congreso aún prevalece la influencia de López Obrador, relegando a Sheinbaum a un segundo plano.

Simulación democrática y organismos autónomos

La CNDH ha sido criticada por su ineficacia y su falta de independencia. Para Morena, este organismo parece tener más importancia como herramienta de simulación democrática que como garante de los derechos humanos. Esto explica la intención latente de desaparecerlo, un movimiento que sería políticamente costoso ante organismos internacionales como la CIDH.

Reforma judicial y la sombra del autoritarismo

El proceso de reelección coincide con la polémica reforma judicial promovida por Morena, que busca consolidar el control sobre el Poder Judicial. Ante la creciente preocupación de organismos internacionales, los legisladores parecen dividirse entre quienes buscan actuar con rapidez y quienes prefieren un enfoque más prudente para evitar mayores críticas.

Las decisiones desde Palenque: ¿quién realmente manda?

Durante la complicada sesión en que fue reelecta Rosario Piedra, diversos senadores morenistas recibieron instrucciones desde Palenque, la residencia de López Obrador. Adán Augusto López, en su rol de coordinador parlamentario, defendió la reelección como una “decisión de Estado”.

La reelección confirma que los principales hilos del poder no están en manos de Sheinbaum, sino en las de López Obrador, quien sigue manejando las decisiones estratégicas desde la distancia, dejando claro que el poder autocrático instaurado no pertenece a su sucesora.

Conclusión: un poder compartido, pero desigual

La reelección de Rosario Piedra no solo representa una derrota para los derechos humanos en México, sino también un recordatorio de las tensiones dentro de Morena. Sheinbaum, pese a su posición, enfrenta el reto de operar en un sistema donde el verdadero poder se encuentra fuera de su alcance.

Mientras los organismos autónomos y las instituciones democráticas continúan debilitándose, el legado de López Obrador se consolida como una estructura política centralista, donde la lealtad personal predomina sobre la capacidad técnica y la independencia institucional.

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