La impunidad, entendida como la falta de castigo para quienes cometen delitos, es un problema que ha plagado al sistema de justicia en México durante décadas. En 2023, se cometieron 31.3 millones de delitos, pero las capacidades limitadas del sistema para investigarlos crean un cuello de botella insostenible.
El origen del problema:
- Restricciones legales: Durante gran parte del siglo XX, sólo los ministerios públicos podían investigar delitos, excluyendo a otras fuerzas policiales.
- Sobrecarga de trabajo: Actualmente, cada ministerio público enfrenta un promedio de más de 2,000 casos al año, una carga prácticamente imposible de manejar.
Evolución del artículo 21 constitucional: un camino de ajustes
El artículo 21 de la Constitución ha pasado por múltiples reformas para intentar resolver el problema de la investigación criminal en México.
Hitos clave:
- 1917: Se asignó exclusivamente al Ministerio Público y la policía judicial la responsabilidad de investigar delitos.
- 1996: Se permitió que el Ministerio Público pudiera auxiliarse de una policía bajo su mando.
- 2008: Se otorgó la facultad de investigar a todas las policías, no sólo a las judiciales.
- 2024: La presidenta Claudia Sheinbaum amplió esta facultad a la Guardia Nacional y a la Secretaría de Seguridad Pública del Ejecutivo Federal, pero mantuvo al Ministerio Público como autoridad central.
El problema persiste: Aunque más actores están facultados para investigar, el control centralizado en el Ministerio Público genera cuellos de botella que ralentizan los procesos y perpetúan la impunidad.
El impacto de la saturación en el sistema de justicia
La sobrecarga del Ministerio Público es uno de los factores más críticos en el problema de la impunidad.
Datos alarmantes:
- Carga de trabajo: 13,500 ministerios públicos enfrentan más de 31 millones de delitos anuales, con un promedio de 6 casos diarios por investigador.
- Alternativa viable: Si se integraran las 380,000 policías preventivas, cada oficial manejaría aproximadamente 82 casos al año, lo que permitiría investigaciones más detalladas y efectivas.
¿Qué falta en la reforma?
Aunque la reforma de 2024 es un avance, queda incompleta al no eliminar la conducción y mando exclusivo del Ministerio Público.
Propuesta clave:
- Descentralización: Permitir que policías capacitados investiguen de forma autónoma ciertos delitos, eliminando el cuello de botella.
- Capacitación policial: Asegurar que las policías preventivas cuenten con formación en técnicas de investigación para garantizar procesos eficientes y legales.
- Fortalecimiento tecnológico: Integrar herramientas digitales para manejar la carga de casos y optimizar el seguimiento.
Lecciones de estrategias pasadas
El problema de la impunidad no es nuevo. Desde el sexenio de Felipe Calderón, se intentó otorgar facultades de investigación a policías preventivas, pero los resultados fueron limitados.
Ejemplo: Ciudad de México.
Durante su gestión como jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum aplicó la facultad de investigación en la CDMX con policías preventivos, demostrando que esta medida puede funcionar incluso sin una reforma completa.
¿Cómo romper el ciclo de la impunidad?
México necesita más que reformas parciales para resolver el problema de la impunidad. La descentralización de la investigación y la optimización del sistema judicial son pasos indispensables para garantizar justicia.
El reto no solo está en las leyes, sino en implementar cambios estructurales que reduzcan la saturación, fortalezcan la formación de policías y eliminen las barreras burocráticas.
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