El anuncio de Donald Trump de retomar su política antiinmigrante, con la intención de llevar a cabo una deportación masiva, reabrió una herida en la comunidad migrante en Estados Unidos. La propuesta de Trump de deportar a un millón de personas al año apunta a la población migrante mexicana en gran medida. Con el nombramiento de Tom Homan, conocido por su política de separación familiar, la administración de Trump parece dispuesta a llevar las políticas antiinmigrantes aún más lejos que en su primer periodo.
A pesar de las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la prioridad de proteger a los connacionales, la estrategia para enfrentar esta situación aún no parece clara ni estructurada. Desde la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) han expresado que la protección de los migrantes será el primer encargo de Juan Ramón de la Fuente, secretario de Relaciones Exteriores. Sin embargo, persisten vacíos en áreas clave para llevar a cabo esa misión.
La falta de nombramientos en áreas estratégicas de la protección migrante
Uno de los puestos más importantes para coordinar la protección de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, la Coordinación General de Consulados, aún permanece sin un titular seis semanas después de iniciado el gobierno de Sheinbaum. Este puesto clave estaba destinado para Jorge Islas, ex cónsul en Nueva York, quien tuvo que renunciar tras denuncias de acoso laboral. La presidenta Sheinbaum ha señalado que están buscando el perfil adecuado, pero mientras se determina quién ocupará el cargo, los migrantes enfrentan el riesgo inminente de deportaciones masivas.
Otro vacío relevante es la falta de claridad sobre el nombramiento de Tatiana Clouthier para el Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME). En agosto, se anunció que Clouthier, una figura con experiencia como exsecretaria de Economía y en la campaña presidencial, asumiría este cargo, pero hasta ahora no ha habido un nombramiento oficial ni funciones claras asignadas. El IME es una de las instituciones clave para apoyar a los mexicanos en el exterior, especialmente en momentos de crisis migratoria.
La amenaza de deportaciones masivas y el papel de la SRE
Ante las declaraciones y propuestas de Trump de deportaciones sin precedentes, la SRE debe no solo estar preparada para coordinar la red consular en Estados Unidos, sino también para brindar apoyo legal, psicológico y económico a las familias que enfrenten la deportación. Es fundamental que México cuente con una estructura sólida para atender a quienes son separados de sus familias o deportados sin aviso. Esto requiere de una coordinación fuerte entre los consulados y la sede en México, así como de una estrategia de recursos.
Además, para contrarrestar el impacto, México necesita fortalecer su presencia en las comunidades migrantes. Esto requiere asignar un presupuesto adecuado que permita al IME y a los consulados otorgar los servicios necesarios, desde asesoría legal hasta programas de salud mental, para enfrentar la política de Trump de una forma organizada y efectiva. Con el presupuesto de 2024 a punto de presentarse, es una oportunidad para enviar un mensaje de apoyo a la comunidad migrante que necesitará el respaldo del gobierno mexicano como nunca antes.
La comunidad migrante: en espera de una defensa real
La comunidad migrante mexicana en Estados Unidos representa más de 36 millones de personas, de las cuales muchas enfrentan un futuro incierto ante el regreso de Trump. Sin una coordinación clara en los servicios consulares y el IME, estos mexicanos podrían quedar expuestos ante la amenaza de deportación sin una red de apoyo institucional. La designación de titulares en estos puestos no solo es necesaria; es urgente. Las deportaciones masivas y la política antiinmigrante están a punto de intensificarse, y cada día que pasa sin una estrategia adecuada representa una oportunidad perdida para proteger los derechos de nuestros connacionales.
La responsabilidad de México con sus migrantes en un contexto internacional complicado
Con el regreso de Trump, la relación de México con Estados Unidos entra en una etapa desafiante. A esto se suma la postura del embajador estadounidense, Ken Salazar, quien recientemente cuestionó la estrategia de “abrazos, no balazos” y afirmó que la falta de seguridad ha alejado la inversión de Estados Unidos. El embajador ha dejado claro que su país no está satisfecho con la actual política de seguridad de México, lo cual anticipa posibles tensiones diplomáticas que también podrían repercutir en la cooperación para temas migratorios.
Para la administración de Sheinbaum, el desafío es actuar con rapidez y eficacia en la designación de perfiles capacitados que puedan coordinar una respuesta integral a la crisis migratoria que se avecina. Es un momento crucial para reafirmar el compromiso de México con sus migrantes y enviar un mensaje de que el gobierno está dispuesto a defender sus derechos.
Una oportunidad para mostrar apoyo real
En los próximos meses, el gobierno mexicano enfrentará una prueba importante en su relación con Estados Unidos. La comunidad migrante en el país vecino espera un plan concreto y el respaldo institucional necesario para enfrentar las políticas de Trump. Las decisiones que se tomen en los próximos días y semanas, especialmente en términos de presupuesto y nombramientos, serán claves para definir si México está preparado para apoyar a sus migrantes en este nuevo contexto de tensión. Cada retraso y cada vacío en los puestos de liderazgo son mensajes de vulnerabilidad en una situación que requiere firmeza y solidaridad.
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