La crisis de controladores aéreos en México se ha convertido en un problema de seguridad nacional, según advierte el Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (Sinacta). La falta de presupuesto para contratar más personal y modernizar equipos está generando una carga laboral excesiva y riesgos operativos que podrían afectar la seguridad del tráfico aéreo.
Déficit de personal: un problema que se arrastra desde sexenios anteriores
Actualmente, existen alrededor de mil 50 controladores aéreos que operan en más de 60 aeropuertos del país. Sin embargo, se necesitan al menos 500 adicionales para garantizar un servicio óptimo y seguro.
José Alfredo Covarrubias Aguilar, secretario general del Sinacta, subrayó que el déficit de personal provoca que los controladores dupliquen sus jornadas laborales, que normalmente son de siete horas.
En varias torres de control, la operación se realiza con menos profesionales de los necesarios, lo que multiplica el estrés y la carga de trabajo. “Ningún controlador va a ponerse en riesgo, pero estamos trabajando al límite de nuestras capacidades”, afirmó Covarrubias.
Un presupuesto insuficiente que frena soluciones
Tanto la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) como Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) reconocen la necesidad de más recursos. No obstante, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) insiste en que deben ajustarse al presupuesto asignado.
“Hay que llamar la atención a Hacienda y Gobernación para que liberen recursos. Incrementar los riesgos de manera indiscriminada puede ocasionar un accidente”, advirtió Covarrubias.
La falta de inversión no solo afecta al personal, sino también a los equipos de comunicación, algunos de los cuales presentan fallas constantes.
Sobrecarga de trabajo invisible
El sindicato denunció que, además de sus funciones principales, los controladores aéreos en México realizan tareas que no les corresponden, como la elaboración de reportes meteorológicos cada hora.
En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), los recientes episodios de tormentas han obligado a reforzar turnos y coordinar la reubicación de vuelos hacia aeropuertos alternos. Esta labor, aunque indispensable, implica una sobrecarga que no siempre es visible para los pasajeros.
“Cuando se suspenden operaciones, la torre debe coordinar con los pilotos hacia qué aeropuertos alternos dirigirse. Si estos se saturan, se buscan otros disponibles. Todo eso significa más presión y desgaste para el personal”, detalló Covarrubias.
Riesgos y consecuencias a largo plazo
La escasez de personal y los equipos obsoletos ponen en riesgo la seguridad del espacio aéreo mexicano. Aunque hasta ahora los controladores han logrado mantener las operaciones seguras, la situación es insostenible en el mediano plazo.
Además, los trabajadores expresan su inconformidad porque llevan seis años sin recibir un incremento salarial, lo que agrava el descontento dentro del gremio.
Un llamado urgente a liberar recursos
La falta de presupuesto para controladores aéreos en México no solo es un problema laboral, sino también de seguridad nacional. El país necesita con urgencia invertir en personal especializado, equipos modernos y mejores condiciones laborales para garantizar la seguridad del tráfico aéreo.
Si no se atiende esta situación, la sobrecarga de trabajo y el déficit de recursos podrían derivar en incidentes graves que pondrían en riesgo a pasajeros y tripulaciones.
