El culto a la personalidad en la política: Trump, AMLO y su legado

Desde Trump hasta AMLO, los líderes políticos buscan dejar huella con su nombre en calles y monumentos. ¿Es una estrategia o simple narcisismo político?

A lo largo de la historia, los grandes líderes políticos han buscado dejar su huella en la memoria colectiva. Algunos lo han hecho con políticas revolucionarias, otros con construcciones imponentes, pero hay quienes han optado por algo más inmediato y simbólico: tener su nombre en calles, monumentos y hasta zonas geográficas enteras.

Este fenómeno, que podríamos llamar “culto a la personalidad”, no es nuevo, pero en el siglo XXI sigue más vigente que nunca. Desde Estados Unidos con Donald Trump, hasta México con Andrés Manuel López Obrador, la tendencia de autopromoción y exaltación del liderazgo ha alcanzado niveles sorprendentes.

Trump y su nombre en cada rincón de EE.UU.

El culto a la personalidad no es exclusivo de las dictaduras, aunque históricamente hemos visto casos extremos en regímenes autoritarios como el de Stalin en la Unión Soviética o Kim Il-sung en Corea del Norte. Sin embargo, las democracias también han caído en esta práctica, y un claro ejemplo es Estados Unidos con Donald Trump.

Desde su época como empresario, Trump convirtió su apellido en una marca de lujo, estampándolo en hoteles, rascacielos, aerolíneas e incluso alimentos. Su llegada a la política no fue diferente.

Ejemplos del culto a Trump en EE.UU.:

  • Un tramo de la supercarretera en Oklahoma lleva su nombre.
  • Un edificio judicial en Nevada fue nombrado en su honor.
  • Se ha propuesto tallar su rostro en el Monte Rushmore, junto a Washington y Lincoln.
  • Algunos seguidores buscan renombrar la Zona Económica Exclusiva Marina como “Área Trump”.

El actual presidente de EE.UU. ha logrado convertirse en un símbolo para millones de estadounidenses que lo ven como el líder definitivo del movimiento conservador. Su legado, más allá de las políticas públicas, podría consolidarse en monumentos, calles y hasta libros de historia escritos desde una óptica trumpista.

México y su propio culto a la personalidad

Si los estadounidenses quieren aprender de cómo inmortalizar a un presidente en su propio país, pueden mirar a México, donde el culto a la personalidad ha sido una tradición política por décadas.

Desde el siglo XX, los presidentes han nombrado calles, colonias y monumentos en su honor. Algunos ejemplos incluyen:

Presidentes mexicanos con lugares a su nombre:

  • Luis Echeverría y José López Portillo (calles y colonias en su honor).
  • Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari (plazas y obras públicas).
  • Andrés Manuel López Obrador con su estatua en Atlacomulco, Estado de México.
  • La colonia “Cuarta Transformación” en Tultitlán, un homenaje a su administración.

Además, en la actual Ciudad de México podemos encontrar nombres de calles como:

  • Internet para Todos 📶
  • Justicia en Pasta de Conchos ⚖️
  • Bienestar y Transformación 🏗️

Estos nombres reflejan los lemas y políticas de la 4T, pero también muestran una estrategia de inmortalización política, en la que los líderes buscan que su ideología permanezca en el imaginario colectivo.

¿Estrategia política o simple narcisismo?

El culto a la personalidad puede tener dos lecturas principales:

  • Estrategia política: Nombrar calles y monumentos en honor a un líder puede ser una táctica para reforzar su legado, asegurando que su impacto en la historia no sea olvidado.
  • Narcisismo político: Algunos lo ven como un acto de egolatría extrema, donde el líder busca ser recordado a toda costa, más allá de sus logros reales.

Este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos o México. En Venezuela, Hugo Chávez renombró avenidas y estaciones de metro. En China, Xi Jinping ha consolidado su figura con libros y campañas de adoctrinamiento.

En muchos casos, la línea entre estrategia y culto personal se vuelve difusa, y los ciudadanos terminan acostumbrándose a ver el nombre del líder en cada esquina.

¿Qué impacto tiene este fenómeno en la sociedad?

El hecho de que calles y monumentos lleven el nombre de un político puede tener efectos positivos y negativos.

Ventajas:

  • Refuerza la memoria histórica y la identidad nacional.
  • Ayuda a reconocer el impacto de ciertos líderes en la sociedad.
  • Genera cohesión en grupos políticos y seguidores.

Desventajas:

  • Puede ser usado como una herramienta de propaganda.
  • Refuerza el personalismo en la política, en lugar de la institucionalidad.
  • Si un líder cae en desgracia, los nombres pueden volverse un problema (ejemplo: la eliminación de estatuas de dictadores).

En el caso de México, el debate sobre la estatua de AMLO en Atlacomulco o la colonia Cuarta Transformación ha generado opiniones encontradas. Algunos lo ven como un homenaje merecido, otros como un exceso innecesario.

El poder de la memoria colectiva

El culto a la personalidad es una herramienta tan poderosa como peligrosa. Puede ser utilizada para fortalecer la identidad nacional, pero también para exaltar el poder de un individuo sobre la democracia misma.

En el caso de Trump y AMLO, ambos líderes han sabido capitalizar el fervor de sus seguidores para convertir sus nombres en símbolos de un movimiento.

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