La llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia de México trae consigo el anuncio de un proyecto conocido como el “Segundo Piso de la 4T”, una extensión de las políticas de justicia social que inició Andrés Manuel López Obrador. Pero más allá de una simple metáfora, este segundo piso implica una serie de reformas profundas, comenzando por la urgente necesidad de una reforma fiscal que grave de forma más equitativa las grandes fortunas, para así enfrentar la desigualdad estructural que aún prevalece en el país.
En sus primeros cinco años, la Cuarta Transformación logró que millones de mexicanos salieran de la pobreza mediante programas sociales, aumentando el salario mínimo y eliminando privilegios fiscales. Sin embargo, el problema de la desigualdad persiste, especialmente en un país donde el 10% más rico concentra más de la mitad de la riqueza total, mientras millones de personas luchan para cubrir sus necesidades básicas. Para Sheinbaum, la solución es clara: gravar a los ultrarricos para reforzar los programas sociales y reducir las enormes brechas económicas.
¿Por qué México necesita gravar a los ultrarricos?
La riqueza en México es una paradoja: mientras las grandes fortunas han crecido exponencialmente, 12 millones de mexicanos aún viven en situación de pobreza extrema, según la autora y analista Viri Ríos en su libro No es normal. Ríos detalla que entre 2018 y 2023, la riqueza de los más ricos aumentó en 18 mil millones de dólares, mientras que las personas más pobres continúan siendo olvidadas. Esta concentración de riqueza no solo agrava la desigualdad, sino que amenaza la estabilidad social y económica del país.
Para Claudia Sheinbaum y su proyecto de “Segundo Piso”, gravar la riqueza no es un capricho, sino una necesidad social y económica. En lugar de recurrir a medidas confiscatorias, se busca establecer impuestos justos que permitan a quienes poseen fortunas multimillonarias contribuir de manera significativa al desarrollo del país. Esta medida sería un paso crucial para disminuir la desigualdad y fomentar una sociedad más equitativa, en la que todos puedan tener acceso a oportunidades y calidad de vida.
El apoyo internacional para gravar las grandes fortunas
La propuesta de gravar a los ultrarricos no es una idea exclusiva de México ni de Sheinbaum. A nivel mundial, diversas figuras y organismos han pedido que los millonarios contribuyan más. En el Vaticano, el Papa Francisco abogó públicamente por una mayor justicia fiscal, enfatizando que los más ricos deben compartir sus recursos no como caridad, sino como una acción de fraternidad y justicia social.
En 2024, más de 250 multimillonarios firmaron una carta abierta dirigida a los líderes del Foro Económico Mundial en Davos, titulada Proud to Pay More (“Orgullosos de pagar más”). Esta carta, respaldada por personajes como el actor Brian Cox y Abigail Disney, insta a los gobiernos a implementar impuestos más altos para los ultrarricos. Los firmantes argumentaron que “si las principales economías del mundo no toman medidas para reducir la creciente desigualdad, las consecuencias serán catastróficas para la sociedad”.
Además, alrededor de una veintena de ex jefes de Estado, incluyendo a Michelle Bachelet y José Luis Rodríguez Zapatero, hicieron un llamado a los líderes del G-20 para establecer un gravamen especial sobre las 3,000 personas más ricas del mundo, con el fin de abordar las disparidades económicas y financiar proyectos de desarrollo social.
¿Qué implica el “Segundo Piso” de la Cuarta Transformación?
El “Segundo Piso” de la Cuarta Transformación no es solo un concepto abstracto; representa el siguiente paso en la agenda social de Claudia Sheinbaum. Esta etapa se centra en consolidar y ampliar los programas sociales existentes, a la vez que se impulsa una justicia fiscal que permita obtener los recursos necesarios para continuar con la transformación del país.
La presidenta ha sido enfática en que, para lograr este objetivo, es necesario priorizar a los trabajadores, los campesinos y los pequeños productores en lugar de continuar beneficiando a una élite privilegiada. La meta es hacer que los ultrarricos de México aporten lo suficiente para que se puedan destinar más recursos a la salud, la educación, la infraestructura y los programas de desarrollo rural.
Los beneficios de una sociedad con menos desigualdad
Gravar a los más ricos no solo es una medida justa; también puede ser beneficiosa para toda la sociedad. La desigualdad extrema afecta la cohesión social y crea un entorno de polarización y resentimiento, especialmente entre los jóvenes, quienes muchas veces ven en el crimen organizado una opción económica ante la falta de oportunidades. Un sistema de impuestos progresivo no solo ayudaría a disminuir la pobreza, sino que también podría reducir los índices de violencia y criminalidad.
Sheinbaum ha destacado que un México más justo no solo es deseable para las clases menos favorecidas, sino también para quienes poseen grandes fortunas. La estabilidad social y económica es fundamental para mantener un entorno favorable para todos, incluyendo a los grandes empresarios e inversionistas. La presidenta de México llevará este mensaje a la próxima Cumbre del G-20 en Brasil, donde buscará sumar apoyos para este enfoque de justicia social y equidad económica.
Justicia fiscal en México: una necesidad y un reto
Implementar una reforma fiscal progresiva en México es un desafío considerable. La resistencia de ciertos sectores económicos será un obstáculo, y el proyecto de Sheinbaum necesitará el apoyo del Congreso y de la sociedad para que la iniciativa sea aprobada y aplicada correctamente. Sin embargo, la presidenta está convencida de que el “Segundo Piso” de la 4T es un paso necesario para construir un país más justo.
El respaldo a esta medida también podría provenir de líderes mundiales y de movimientos de justicia fiscal. La Cumbre del G-20 será una oportunidad ideal para Claudia Sheinbaum de exponer esta visión y generar consensos que respalden su postura. En un mundo cada vez más consciente de las consecuencias de la desigualdad extrema, México podría liderar un movimiento de cambio en la región.
Hacia una Cuarta Transformación con justicia fiscal
El “Segundo Piso” de la Cuarta Transformación es una extensión natural de las políticas de justicia social impulsadas por Andrés Manuel López Obrador. Con una reforma fiscal que grave de manera justa las grandes fortunas, Claudia Sheinbaum busca asegurar que el progreso no solo beneficie a unos pocos, sino que llegue a todos los sectores de la sociedad mexicana. La justicia social y la equidad son pilares de este nuevo capítulo, que tiene como meta un México menos desigual, en el que todos los ciudadanos puedan vivir con dignidad.
La tarea no será fácil, pero el proyecto de Sheinbaum apuesta a que con determinación y apoyo internacional, México puede dar ejemplo en la región. La justicia fiscal es la clave para construir un país en el que el desarrollo y la paz social sean una realidad para todos.
¡Únete a nuestro canal de Telegram! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.
