Trump y su nueva agenda: ¿quiénes son los enemigos del Estado en 2025?

Con su regreso al poder, Trump señala a cárteles y gigantes tecnológicos como amenazas, reavivando el debate filosófico sobre los enemigos del Estado.

El próximo regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos abre un capítulo cargado de tensiones y redefiniciones sobre los adversarios del Estado. Desde los cárteles mexicanos hasta gigantes tecnológicos como Google, Trump ha delineado un mapa de enemigos que promete influir tanto en la política doméstica como en la internacional.

Pero, ¿qué significa ser un enemigo del Estado en el siglo XXI? La respuesta nos lleva a explorar un debate filosófico que ha acompañado a la humanidad desde sus inicios.

El enemigo según Trump: tecnología, seguridad y geopolítica

Durante su campaña, Trump dejó claro quiénes serían sus principales adversarios:

  1. Los cárteles de la droga:
    Catalogados como organizaciones terroristas extranjeras, los cárteles mexicanos ocupan un lugar prioritario en la agenda de seguridad nacional. Esta declaración no solo abre la puerta a una intervención militar, sino que también reaviva las tensiones diplomáticas con México.
  2. Google y el monopolio tecnológico:
    Sentenciada por prácticas monopólicas y enemistada con Elon Musk, ahora aliado cercano de Trump, Google se enfrenta a una administración que promete una mayor regulación y un escrutinio sin precedentes.
  3. Otros adversarios emergentes:
    Trump ha señalado a figuras y organizaciones vinculadas al anterior gobierno demócrata, estableciendo un marco político polarizado donde la distinción entre amigo y enemigo define gran parte de sus decisiones.

La historia detrás de la figura del enemigo

La idea de «enemigo» no es nueva. Desde la antigüedad, las comunidades han identificado a los adversarios como una forma de proteger su identidad y supervivencia.

Origen etimológico

La palabra enemigo proviene del latín inimicus (no amigo). Los romanos, sin embargo, hacían una distinción importante:

  • Inimicus: enemigo personal.
  • Hostis: enemigo público, contra quien se justificaba la guerra.

Esta distinción aún resuena en los debates políticos y jurídicos actuales.

El “derecho penal del enemigo”

El concepto cobró relevancia en el siglo XXI, especialmente tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estados Unidos adoptó políticas que definieron a ciertos actores como “enemigos del Estado”, justificando medidas extraordinarias en nombre de la seguridad nacional.

Filósofos como Carl Schmitt han señalado que la distinción entre amigo y enemigo es la esencia de la política. Para Schmitt, esta polaridad guía las acciones del Estado, estableciendo las bases para identificar amenazas y justificar intervenciones.

¿Cárteles como enemigos del Estado?

La propuesta de Trump de clasificar a los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras plantea una pregunta crucial: ¿puede un actor no estatal convertirse en un enemigo legítimo del Estado?

Argumentos a favor

  1. Impacto en la seguridad nacional:
    Los cárteles no solo operan en México; sus actividades afectan directamente a Estados Unidos mediante el tráfico de drogas y armas.
  2. Legitimación de acciones militares:
    Clasificarlos como terroristas permitiría a Estados Unidos desplegar medidas más agresivas, incluidas operaciones militares transfronterizas.

Argumentos en contra

  1. Implicaciones diplomáticas:
    México ha rechazado categóricamente esta clasificación, argumentando que sería una violación a su soberanía.
  2. Derechos humanos:
    Tratar a los cárteles como enemigos podría justificar políticas que pongan en riesgo los derechos de los ciudadanos en ambos países.

El dilema ético y filosófico

El debate sobre el enemigo también aborda preguntas fundamentales:

  • ¿Quién decide quién es el enemigo?
  • ¿Cuáles son los límites éticos al tratar con ellos?
  • ¿Qué implica para los derechos humanos y la democracia?

El filósofo Juan Jacobo Rousseau sostenía que un malhechor, al violar las leyes de la patria, se convierte en un traidor y deja de ser miembro de la comunidad. Este planteamiento resuena en la retórica de Trump, que ve a los cárteles como traidores no solo a México, sino a la estabilidad regional.

Un debate vigente para 2025

Con su retorno al poder, Trump no solo busca reforzar su agenda de seguridad, sino también reconfigurar las dinámicas políticas y sociales de Estados Unidos. Al colocar a los cárteles y a gigantes tecnológicos como Google en la categoría de enemigos, reaviva un debate que combina filosofía, derecho y política.

La pregunta no es si estos actores son o no enemigos, sino cómo manejar esta categorización de manera que respete los principios democráticos y los derechos humanos.

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