El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha generado entusiasmo en sectores empresariales, y entre los posibles beneficiarios destacan Elon Musk y Jeff Bezos, dos gigantes de la tecnología que verán cómo sus fortunas y proyectos evolucionan en un ambiente de menor regulación y mayor apoyo fiscal.
Musk, con su enfoque pro-empresarial, y Bezos, más mesurado, enfrentan una administración que podría representar tanto oportunidades como desafíos únicos para sus ambiciones y empresas.
Menos impuestos y una economía desregulada
Durante su campaña, Trump se comprometió a reducir el impuesto corporativo del 21% al 20%, con una posible reducción al 15% para las empresas que mantengan producción en suelo estadounidense. Este cambio representa un incentivo para compañías como Tesla de Elon Musk, que tiene plantas de producción en Estados Unidos. Con una carga fiscal menor, las empresas de Musk podrían aprovechar beneficios y expandir sus proyectos, como SpaceX y “X” (anteriormente Twitter), bajo un marco de menor intervención.
Por otro lado, Amazon de Bezos, con una cadena de suministro global, podría enfrentar desafíos si Trump decide aplicar aranceles a empresas que dependen de proveedores extranjeros. A pesar de ello, una reducción fiscal beneficiaría al gigante del comercio electrónico, aunque en menor proporción comparado con Tesla o SpaceX, que centran sus operaciones en Estados Unidos.
Regulación y fiscalización: Musk se beneficia, Bezos se cautela
Trump también ha sugerido crear una “comisión de eficiencia gubernamental” para reducir la burocracia, una idea que, según informes, fue propuesta por el propio Musk.
Actualmente, las empresas de Musk enfrentan más de 20 investigaciones federales por temas que van desde la seguridad de los vehículos Tesla hasta el impacto ambiental de SpaceX.
La comisión que Trump considera podría reducir estas revisiones, permitiendo a Musk avanzar con menor interferencia en proyectos clave. Además, Musk ha sido mencionado como un posible líder de esta comisión, reflejando su alineación con la nueva administración y su postura de menos regulación.
Para Bezos, la situación es distinta. Amazon enfrenta un juicio histórico impulsado por la Comisión Federal de Comercio (FTC) por presuntas prácticas monopólicas. El caso, que podría desarrollarse en 2026, se centra en acusaciones de que Amazon usa su posición en el mercado para inflar precios.
La relación de Bezos con Trump ha sido complicada: en su primer mandato, Trump criticó públicamente a Bezos y al diario The Washington Post, también propiedad del magnate, señalando sesgos en su cobertura. Esto coloca a Bezos en una posición cautelosa, considerando que el entorno regulatorio aún podría mantenerse desafiante para Amazon.
La carrera espacial: competencia directa entre Musk y Bezos
Ambos multimillonarios tienen grandes intereses en el espacio. SpaceX de Musk se ha convertido en un socio importante de la NASA, incluso dictando el calendario de lanzamientos, y Trump ha mostrado gran interés en mantener la supremacía de Estados Unidos en la exploración espacial. Esta posición podría beneficiar a Musk y fortalecer aún más a SpaceX, especialmente si Trump continúa impulsando la Fuerza Espacial.
Bezos, por su parte, busca un papel en la industria espacial con su empresa Blue Origin, aunque enfrenta retos para competir con SpaceX en contratos y lanzamientos. La preferencia por SpaceX, junto con la cercanía de Musk con Trump, podría hacer que Bezos enfrente dificultades para expandir su presencia en el sector bajo la nueva administración.
Diferentes posturas frente a Trump
Mientras Musk ha mostrado su apoyo a Trump en temas económicos, Bezos se ha mantenido discreto. Durante la campaña, el Washington Post evitó publicar editoriales respaldando a algún candidato, una decisión inusual, dado el historial de apoyo demócrata del medio. Bezos también se reunió con Trump en Texas antes de las elecciones, lo que refleja una postura cuidadosa que busca mantener una distancia estratégica y evitar conflictos directos.
Para Musk, el respaldo a Trump va de la mano con sus intereses empresariales en un entorno menos regulado, lo que le permite expandir sus proyectos sin el peso de múltiples revisiones gubernamentales. Bezos, en contraste, parece adoptar una postura mesurada que le permita proteger sus negocios, especialmente Amazon y Blue Origin, ante posibles tensiones con el gobierno entrante.
Oportunidades y retos en la era Trump
La victoria de Trump ofrece tanto oportunidades como retos para Musk y Bezos. Musk, con su cercanía a la administración, podría beneficiarse de menos fiscalización, políticas pro-empresariales y apoyo en proyectos espaciales, lo que refuerza su papel como aliado de la administración. Bezos, aunque también puede aprovechar la baja en impuestos, enfrenta un entorno más desafiante con la FTC y una relación histórica menos favorable con Trump. Su postura cautelosa y pragmática probablemente lo ayudará a proteger sus intereses y avanzar de forma calculada en sus proyectos.
En esta era de política y economía entrelazadas, las decisiones de Musk y Bezos bajo la administración de Trump marcarán un precedente en la relación entre el gobierno y el sector tecnológico, especialmente en un contexto donde la innovación y los negocios exigen cada vez más adaptabilidad y visión estratégica.
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