Terremoto en Filipinas activa alerta de tsunami y causa temor en el Pacífico

Fuerte terremoto de magnitud 7.3 estremece Filipinas y provoca evacuaciones masivas ante el riesgo de tsunami en las islas Danagat y Davao Oriental.

Terremoto en Filipinas activa alerta de tsunami y causa temor en el Pacífico
Un sismo submarino de magnitud 7.3 sacudió Filipinas y provocó una alerta de tsunami con olas previstas de hasta tres metros en varias provincias del sur.

El amanecer del viernes en Filipinas estuvo marcado por el miedo, el sonido de las sirenas y la urgencia de miles de personas buscando refugio lejos del mar. Un poderoso terremoto de magnitud 7.3 sacudió el sur del país y desató una alerta de tsunami que obligó a evacuaciones inmediatas en varias regiones costeras.

Un sismo bajo el mar que despertó al país

De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el temblor se produjo a una profundidad de 58 kilómetros bajo el lecho marino, a unos 20 kilómetros al este de la localidad de Santiago. El movimiento se registró a las 9:40 hora local y fue percibido con intensidad en numerosas provincias del sur y centro de Filipinas.

La agencia sismológica nacional, Phivolcs, emitió de inmediato una alerta por posible tsunami, advirtiendo sobre olas potencialmente peligrosas que podrían alcanzar entre uno y tres metros en las zonas costeras de las islas Danagat y Davao Oriental. Las autoridades locales ordenaron evacuaciones preventivas y llamaron a la población a mantenerse alejada de las playas.

Alerta en el Pacífico: riesgo de olas peligrosas

El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico, con sede en Honolulu, confirmó que el sismo tenía el potencial de generar olas significativas no solo en Filipinas, sino también en países vecinos. Según el organismo, se esperaban olas de entre 0.3 y un metro en algunas costas de Indonesia y Palau.

El centro también advirtió que la situación en la costa podía variar respecto a los pronósticos iniciales debido a la incertidumbre de los cálculos y las características geográficas locales. En particular, las olas podrían afectar zonas a más de 300 kilómetros del epicentro, generando riesgos incluso en áreas aparentemente seguras.

Filipinas, en el corazón del Anillo de Fuego

Este nuevo terremoto llega apenas diez días después del devastador sismo de magnitud 6.9 que golpeó la isla de Cebú el pasado 30 de septiembre, dejando 74 fallecidos y cuantiosos daños materiales. La recurrencia de estos movimientos se explica por la ubicación de Filipinas en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una franja sísmica y volcánica que concentra el 75% de los volcanes activos del planeta.

En esta zona, donde las placas tectónicas convergen y se desplazan constantemente, se registran cada año cerca de siete mil terremotos, la mayoría de ellos de intensidad moderada, aunque algunos logran liberar una energía suficiente para provocar desastres naturales de gran escala.

Las primeras horas tras el sismo

Según reportes locales, miles de residentes abandonaron sus hogares y se refugiaron en escuelas, centros comunitarios y zonas elevadas, mientras las autoridades monitoreaban los niveles del mar. Aunque hasta el momento no se reportaban víctimas fatales ni daños significativos, la tensión era evidente en las comunidades costeras.

El Departamento de Defensa Civil activó equipos de emergencia y alertó a los gobiernos locales sobre la necesidad de mantener rutas de evacuación despejadas. Las autoridades también recomendaron desconectar la energía eléctrica y evitar el uso de vehículos cerca de las zonas costeras.

Un país acostumbrado a la resiliencia

A lo largo de su historia, Filipinas ha enfrentado numerosos desastres naturales, desde tifones y erupciones volcánicas hasta terremotos devastadores. Sin embargo, la respuesta inmediata y la coordinación de las agencias de emergencia han permitido reducir el impacto de los eventos más recientes.

Para los filipinos, el miedo al temblor y al mar es una constante, pero también lo es la capacidad de reconstruirse una y otra vez. En palabras de un habitante de Davao, “ya sabemos qué hacer cuando la tierra tiembla, pero nunca dejamos de temerle al sonido del mar cuando se retira”.

La vigilancia continúa en todo el Pacífico

El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico mantiene el monitoreo constante de la región. Aunque algunas áreas ya han sido declaradas fuera de peligro, el organismo pidió a la población no regresar a las costas hasta que se confirme el descenso total del nivel del mar.

Las autoridades filipinas, por su parte, recordaron la importancia de mantener protocolos de prevención, ya que el país seguirá siendo una zona de alta vulnerabilidad sísmica debido a su ubicación geológica.

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