Tecnología pone en riesgo secreto en el Cónclave: Así se blinda el Vaticano

Técnologia pone en riesgo secreto en el Cónclave: Así se blinda el Vaticano

Con la muerte del Papa Francisco, el mundo católico se prepara para una de sus ceremonias más solemnes y enigmáticas: el cónclave. Este 7 de mayo, 133 cardenales de todo el planeta se reunirán en la Capilla Sixtina para elegir al nuevo pontífice. Pero a diferencia de elecciones anteriores, esta vez la amenaza más temida no es política ni doctrinal, sino digital.

A medida que la tecnología avanza, también lo hacen los riesgos de filtración. Y el Vaticano lo sabe. Por eso, desde hace semanas, un ejército silencioso de técnicos, fuerzas de seguridad y expertos en ciberseguridad trabaja incansablemente en las sombras de la Ciudad del Vaticano para blindar el proceso más secreto del catolicismo.

Drones, interferencias y tecnología militar: la primera línea de defensa

Durante el funeral de Francisco, medios italianos como Corriere della Sera confirmaron que Roma ya contaba con bazucas antidrones desplegadas, listas para neutralizar cualquier amenaza aérea no autorizada. Estas armas, diseñadas para desactivar drones en pleno vuelo, formarán parte del arsenal que protegerá la elección papal.

Además, la zona de exclusión aérea sobre el Vaticano estará reforzada. Aunque las autoridades italianas no han confirmado oficialmente las medidas, todo indica que se activarán sistemas de interferencia para bloquear señales de radio, celulares y GPS, dificultando cualquier intento de espionaje o transmisión desde el interior del cónclave.

Seguridad invisible: lo que aprendimos del cónclave de 2013

En 2013, cuando Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa Francisco, se colocó un falso piso con inhibidores electrónicos bajo las baldosas de la Capilla Sixtina. También se utilizó tecnología de escaneo anti-micrófonos y se instaló una jaula de Faraday: una estructura metálica que bloquea cualquier tipo de radiación electromagnética, impidiendo emisiones o grabaciones encubiertas.

Estas medidas, en combinación con la prohibición de radios, televisores y organizadores electrónicos, marcaron un precedente. Hoy, más de una década después, esas tecnologías han evolucionado… y también las amenazas.

Juramentos milenarios en la era digital

La tradición también tiene su lugar en esta batalla por el secreto. Cada cardenal, miembro del personal y funcionario del cónclave debe prestar un juramento de silencio absoluto. No solo juran no filtrar nada durante el proceso, sino también abstenerse de utilizar cualquier dispositivo electrónico o transmisor, incluso después de concluido el cónclave.

Sin embargo, ni siquiera esto ha evitado filtraciones en el pasado. En 2005, un cardenal alemán rompió el silencio y adelantó la elección de Joseph Ratzinger como Benedicto XVI, antes de que se pronunciara el tradicional Habemus Papam.

El Papa que rompió el silencio

Curiosamente, fue el propio Papa Francisco quien rompió otro velo de secreto al publicar en 2023 un libro revelando detalles del cónclave de 2005, donde confesó haber sido usado en un intento de bloquear la elección de Benedicto XVI. Sus declaraciones sacudieron al Vaticano y dejaron claro que incluso los muros más sagrados pueden ceder ante la presión del relato histórico.

¿Puede mantenerse el secreto en la era digital?

La pregunta no es menor. En tiempos donde cualquier persona puede transmitir en vivo desde un teléfono y la inteligencia artificial puede analizar patrones de comunicación en segundos, el secreto del cónclave se enfrenta a su prueba más dura.

¿Bastarán los inhibidores y los juramentos? ¿O asistiremos al primer cónclave donde la tecnología supere al ritual? Por ahora, el Vaticano se atrinchera entre rezos y escudos invisibles, decidido a preservar uno de los últimos secretos absolutos del mundo moderno.

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