La sentencia contra Jimmy Lai no solo marca el destino judicial de un magnate de los medios de comunicación, sino que se ha convertido en un símbolo del retroceso de las libertades civiles en Hong Kong. La decisión de condenarlo a 20 años de prisión provocó una dura reacción de la Unión Europea, que calificó el fallo como “políticamente motivado” y exigió su liberación inmediata.
Desde Bruselas, el mensaje fue claro: el caso de Lai no es un asunto interno menor, sino un golpe directo a la credibilidad de Hong Kong como territorio con libertades garantizadas y respeto al Estado de derecho.
La reacción de la Unión Europea ante la sentencia contra Jimmy Lai
El Servicio Europeo de Acción Exterior condenó públicamente el fallo judicial e instó a las autoridades hongkonesas a liberar “de forma inmediata y sin condiciones” al fundador del diario Apple Daily. En su comunicado, la Unión Europea subrayó la avanzada edad de Lai, de 78 años, y el deterioro de su salud como factores humanitarios urgentes.
Bruselas advirtió que la condena erosiona la confianza internacional en Hong Kong y debilita uno de los pilares históricos de su éxito: la libertad de prensa. También pidió el fin de los procesos judiciales contra periodistas y medios críticos, señalando que estos juicios tienen un impacto directo en la reputación financiera y política de la región.
El fallo judicial y los cargos que enfrentó el magnate
La Justicia de Hong Kong sentenció a Jimmy Lai por conspiración para coludir con fuerzas extranjeras y por la publicación de materiales considerados sediciosos. Aunque los cargos podían haber derivado en cadena perpetua, el tribunal impuso una condena de 20 años de prisión.
El veredicto no solo afectó a Lai, sino también a las empresas vinculadas a Apple Daily, diario que fue clausurado tras ser declarado sedicioso. Sus activos fueron congelados en 2021, asfixiando financieramente al medio y forzando su cierre definitivo.
De empresario influyente a símbolo de la represión
Durante décadas, Jimmy Lai fue una de las figuras empresariales más influyentes de Hong Kong. En 2008, figuraba entre las personas más ricas del territorio según Forbes. Sin embargo, su apoyo abierto al movimiento prodemocrático lo colocó en el centro de la ofensiva política impulsada tras las protestas masivas de 2019.
Aquellas movilizaciones, las mayores desde la transferencia de soberanía del Reino Unido a China en 1997, marcaron un punto de inflexión. Desde entonces, la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional ha sido utilizada para silenciar a la oposición política y restringir el espacio cívico.
“Preso político”: la defensa de Lai y el peso simbólico del caso
Durante el juicio, Lai se refirió a sí mismo como un “preso político”, una afirmación que fue rechazada por los jueces, pero que reforzó su imagen como figura emblemática de la resistencia democrática. Para sus seguidores y organizaciones internacionales, su caso representa la criminalización de la disidencia bajo un marco legal cada vez más restrictivo.
A mitad del proceso judicial, la sentencia contra Jimmy Lai ya era observada con atención global, no solo por el desenlace legal, sino por el mensaje que enviaba a periodistas, editores y activistas dentro y fuera de Hong Kong.
Salud, familia y presión internacional
La familia de Lai ha expresado reiteradamente su preocupación por su estado físico. Su hija Claire detalló que su padre padece diabetes, problemas cardiovasculares y dolores crónicos, agravados por largas jornadas judiciales y condiciones de detención exigentes.
Las imágenes de su esposa y una de sus hijas reuniéndose con el Papa en el Vaticano reforzaron el componente humanitario del caso y ampliaron la presión internacional sobre las autoridades chinas y hongkonesas.
Libertad de prensa en juego en Hong Kong
Más allá del individuo, la sentencia contra Jimmy Lai es vista como una advertencia para el ecosistema mediático de Hong Kong. La desaparición de Apple Daily y el enjuiciamiento de periodistas críticos han reducido drásticamente el pluralismo informativo en la región.
Para la Unión Europea y otras democracias occidentales, el caso refleja una transformación profunda del modelo “un país, dos sistemas”, que prometía autonomía y libertades durante 50 años.
La sentencia contra Jimmy Lai no solo define el futuro de un activista, sino que resume el conflicto entre control político y libertad de expresión en una de las ciudades más emblemáticas de Asia.
