Rosario Murillo: La sombra detrás del poder y la dictadura en Nicaragua

De militante sandinista a vicepresidenta y líder autoritaria; la historia de Murillo y su influencia en la dictadura de Ortega.

En el panorama político de América Latina, Rosario Murillo se ha consolidado como una de las figuras más enigmáticas y controvertidas. Desde sus inicios como militante sandinista, hasta convertirse en la vicepresidenta y líder de facto de Nicaragua, su ascenso al poder ha estado marcado por ambición, crueldad y un control absoluto.

Pero ¿cómo llegó a este punto una mujer que alguna vez fue vista como una simple figura secundaria en el movimiento revolucionario? La historia de Rosario Murillo es un relato de persistencia, manipulación y adaptación política.

De militante sandinista a figura central del régimen

Rosario Murillo comenzó su militancia en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 1969, a los 22 años. En ese entonces, la revolución prometía liberar a Nicaragua de la dictadura de Somoza.

Los primeros años

  • Fue secretaria de Daniel Ortega, el líder sandinista que más tarde se convertiría en su esposo.
  • Enfrentó críticas dentro del movimiento por su carácter explosivo y su estilo excéntrico, pero demostró ser una estratega astuta.

El ascenso al poder: De la sombra a la presidencia de facto

Después de la derrota electoral del FSLN en 1990, Murillo se convirtió en la arquitecta del regreso de Ortega al poder en 2007. Su habilidad para consolidar alianzas y controlar el aparato político fue clave para recuperar la presidencia.

Claves de su estrategia:

  1. Control familiar: Convertir a los Ortega-Murillo en un clan político y económico con influencia total sobre las instituciones del Estado.
  2. Alianzas con la élite: Pactos con la Iglesia Católica y sectores empresariales para neutralizar opositores.
  3. Represión abierta: Uso de las fuerzas armadas y la policía para sofocar cualquier resistencia, especialmente durante las protestas de 2018.

Una dictadura con rostro de mujer

Con Ortega cada vez más debilitado por la edad y la enfermedad, Rosario Murillo ha asumido un papel dominante. Desde 2017, como vicepresidenta, controla todas las esferas del gobierno:

Su estilo de liderazgo:

  • Autoritario: Murillo ha centralizado el poder en torno a su figura, despojando de derechos a opositores y ciudadanos críticos.
  • Vengativo: Ha perseguido a antiguos aliados sandinistas y exiliado a quienes se oponen al régimen.
  • Delirante: Su discurso público, cargado de simbolismo esotérico y una estética excéntrica, refleja su carácter único y su enfoque implacable.

Protestas de 2018: El punto de quiebre

El 18 de abril de 2018 marcó un antes y un después en Nicaragua. Las protestas contra una reforma al sistema de seguridad social desencadenaron una ola de represión que dejó más de 400 muertos.

El papel de Murillo:

  • Fue acusada de ordenar a las fuerzas de seguridad “ir con todo” contra los manifestantes.
  • Consolidó su reputación como una líder despiadada, dispuesta a usar cualquier medio para mantenerse en el poder.

Un legado sombrío para Nicaragua

Hoy, Rosario Murillo representa la cúspide de una dictadura que alguna vez prometió libertad. Los nicaragüenses enfrentan:

  • Represión sistemática: Arrestos arbitrarios, desapariciones forzadas y control mediático absoluto.
  • Crisis económica: La corrupción y el aislamiento internacional han devastado la economía del país.
  • Exilio masivo: Miles de nicaragüenses han huido en busca de refugio ante el clima de violencia.

¿El futuro de Nicaragua bajo Rosario Murillo?

Con elecciones previstas para el próximo año, muchos se preguntan si Murillo consolidará aún más su poder, convirtiéndose en la dictadora más longeva de América Latina.

Factores clave para el futuro:

  1. La salud de Ortega: Su estado físico y mental podría acelerar el ascenso total de Murillo al poder.
  2. Presión internacional: Sanciones y aislamiento diplomático podrían limitar las acciones del régimen.
  3. Resistencia interna: Los movimientos de oposición siguen activos, a pesar de la represión.

Conclusión: Una lección para América Latina

La historia de Rosario Murillo y Nicaragua es un recordatorio de cómo las revoluciones pueden transformarse en dictaduras. Desde la lucha contra Somoza hasta la instauración de un régimen propio, el ciclo de opresión continúa.

Mientras no se aborden las raíces históricas y culturales que permiten la consolidación de este tipo de regímenes, América Latina seguirá enfrentando el riesgo de nuevas dictaduras.

¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.

Salir de la versión móvil