Río de Janeiro: vecinos denuncian brutalidad policial tras masacre

Río de Janeiro: vecinos denuncian brutalidad policial tras masacre
Río de Janeiro: vecinos denuncian brutalidad policial tras masacre

El amanecer en las favelas del Complexo da Penha y del Complexo do Alemão no trajo paz. Trajo cuerpos. Más de un centenar de personas fueron halladas muertas tras una megaoperación policial contra el crimen organizado que, según las autoridades, buscaba “restaurar el orden”. Sin embargo, los vecinos hablan de algo distinto: una masacre sin precedentes en la historia reciente de Río de Janeiro.

La escena era desgarradora. En la plaza de São Lucas, decenas de cuerpos alineados en el suelo esperaban ser identificados. El aire estaba cargado de humo, gas lacrimógeno y dolor. “Ayer nos echaron, nos tiraron bombas. Hoy vienen todos a ver los cuerpos”, relató entre lágrimas Eliaci Santana, una de las vecinas que, junto con otros habitantes, denunció ejecuciones extrajudiciales y el uso excesivo de la fuerza.

“En la favela hay bandidos, pero aquí se respeta a todo el mundo. Los bandidos uniformados son los que matan”, dijo con rabia contenida.

Una operación con más de 100 muertos: el saldo del horror

El martes por la noche, las fuerzas de seguridad del estado de Río de Janeiro desplegaron un operativo de gran escala contra grupos vinculados al narcotráfico. Según la Secretaría de Seguridad Pública, la acción fue “planificada” y contó con la participación de la Policía Militar, la Civil y fuerzas federales.

Sin embargo, los testigos narran otra historia: disparos sin advertencia, helicópteros sobrevolando las viviendas, y familias atrapadas entre el fuego cruzado. Las autoridades aseguran que se trató de “una confrontación con delincuentes armados”, pero organizaciones civiles como Amnistía Internacional y Human Rights Watch ya exigen una investigación independiente.

Los reportes de los hospitales locales indican más de 100 muertos y decenas de heridos, incluidos menores de edad. La Defensoría Pública de Río ha calificado los hechos como “una violación masiva de derechos humanos”.

Testimonios que estremecen a Brasil

En medio del caos, los vecinos improvisaron un memorial con flores y velas frente a los cuerpos. “Nunca habíamos visto algo así. Hay niños entre los muertos”, comentó un voluntario que ayudaba en la identificación.

La periodista Mariana Castro, quien cubre violencia urbana desde hace más de una década, aseguró que la operación fue “una de las más sangrientas desde 2019”.

Según su análisis, “el patrón es claro: las favelas siguen siendo tratadas como campos de guerra, no como comunidades”.

En redes sociales, el hashtag #MasacreEnRío se viralizó en cuestión de horas, acompañado de imágenes que muestran la magnitud del horror.

La respuesta del gobierno y la presión internacional

El gobernador de Río defendió la acción, afirmando que “no se tolerará la criminalidad”. Sin embargo, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, solicitó un informe urgente sobre las operaciones y prometió una revisión de los protocolos policiales.

Desde la ONU, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos expresó “grave preocupación” por el uso desproporcionado de la fuerza y pidió que las autoridades rindan cuentas.

Mientras tanto, en las favelas, las familias siguen buscando a sus desaparecidos, temiendo que entre los escombros haya más víctimas aún no registradas.

Río bajo fuego: un ciclo que se repite

Brasil arrastra una larga historia de violencia policial en comunidades marginadas. Según el Instituto Fogo Cruzado, tan solo en 2024 se registraron más de 2 mil muertes en operaciones de seguridad en Río. A pesar de las denuncias, la impunidad persiste.

El operativo de esta semana se perfila como un punto de quiebre, un recordatorio del precio que pagan los más pobres en nombre de la seguridad.

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