Kim Jong Un amenaza Corea del Sur
Amenaza de Kim Jong Un volvió a elevar la tensión en la península coreana luego de que el líder de Corea del Norte afirmara que su país, equipado con armas nucleares, podría “destruir por completo” a Corea del Sur si percibe una amenaza contra su seguridad. Las declaraciones, difundidas por medios estatales, refuerzan la postura firme de Pyongyang frente a Seúl y redefinen el escenario geopolítico regional.

Durante el congreso del partido gobernante, el mandatario dejó clara su negativa a retomar el diálogo intercoreano, aunque abrió la puerta a eventuales conversaciones con Washington. El mensaje combina advertencias militares con movimientos estratégicos que buscan reposicionar a Corea del Norte como actor clave en Asia oriental.
Retórica nuclear y advertencias directas
El líder norcoreano, Kim Jong Un, reiteró que su país está preparado para responder con todo su poderío militar ante cualquier provocación. La declaración de que podría “destruir por completo” a Corea del Sur subraya la centralidad del arsenal nuclear en su estrategia de disuasión.
La información fue difundida por la Korean Central News Agency, órgano oficial de comunicación del régimen, que detalló que el mandatario pidió reforzar las capacidades estratégicas del Ejército Popular. Entre los proyectos mencionados destacan nuevos misiles balísticos intercontinentales y sistemas capaces de ser lanzados desde plataformas submarinas.
El fortalecimiento de armas nucleares tácticas, como misiles de corto alcance y artillería avanzada dirigida hacia Corea del Sur, también forma parte de los planes expuestos. Estas capacidades buscan consolidar una postura de defensa activa, según la narrativa oficial.
Congreso del Partido de los Trabajadores y mensaje interno
El anuncio se produjo al cierre del congreso del Partido de los Trabajadores de Corea, el evento político más relevante del país. Durante siete días en Pyongyang, miles de delegados participaron en sesiones cuidadosamente organizadas que refuerzan el liderazgo de Kim y delinean las metas estratégicas para los próximos cinco años.
Más allá de la advertencia hacia el exterior, el congreso cumple una función interna: consolidar la imagen del mandatario como garante de la soberanía nacional y defensor frente a presiones internacionales. En este contexto, el discurso de firmeza fortalece la narrativa de autosuficiencia y resistencia.
Expertos internacionales señalan que el endurecimiento de la retórica no necesariamente anticipa un enfrentamiento militar inminente. Más bien, interpretan las declaraciones como parte de una estrategia de presión diplomática destinada a aumentar la influencia regional de Corea del Norte.
Relación con Estados Unidos y equilibrio regional
Aunque rechazó el diálogo con Seúl, Kim dejó abierta la posibilidad de negociar con Estados Unidos. Este matiz es clave en el tablero geopolítico, ya que Washington sigue siendo el principal interlocutor en materia de seguridad y sanciones económicas.
La dualidad del mensaje —advertencia severa a Corea del Sur y disposición limitada hacia Estados Unidos— refleja un cálculo estratégico. Corea del Norte busca reconocimiento como potencia nuclear consolidada y pretende negociar desde una posición de fuerza.
Además, el régimen mantiene vínculos políticos y económicos con Moscú y Pekín, lo que amplía su margen de maniobra frente a las presiones occidentales. Esta red de relaciones fortalece su capacidad para resistir sanciones y proyectar influencia en la región.
Modernización militar y disuasión estratégica
Entre los objetivos anunciados figura el desarrollo de misiles balísticos intercontinentales con capacidad de lanzamiento submarino, una tecnología que complicaría la detección temprana y aumentaría el alcance disuasivo del arsenal norcoreano.
Asimismo, el impulso a armas nucleares tácticas busca reforzar la capacidad de respuesta inmediata ante escenarios de conflicto localizado. Este enfoque apunta a consolidar una doctrina de defensa que combine poder nuclear estratégico con herramientas de corto alcance.
La modernización militar forma parte de un plan quinquenal que pretende consolidar la autosuficiencia tecnológica y fortalecer la posición internacional de Corea del Norte. El mensaje central es claro: cualquier amenaza será respondida con máxima contundencia.
La amenaza de Kim Jong Un reaviva la tensión en una región históricamente marcada por conflictos no resueltos. Sin embargo, más allá de la retórica, el escenario parece orientado a una estrategia de presión y negociación indirecta.
La evolución de las relaciones entre las dos Coreas y el papel de Estados Unidos serán determinantes en los próximos años. Mientras tanto, la retórica nuclear continúa siendo un instrumento clave en la política exterior de Pyongyang y un factor de incertidumbre para la estabilidad regional.