Una decisión judicial en Estados Unidos el 28 de mayo de 2025, que bloquea partes significativas de la política arancelaria global del presidente Donald Trump, ha provocado reacciones cautelosas pero notables en las principales capitales asiáticas. China, Japón y Corea del Sur analizan las implicaciones para las tensas relaciones comerciales y la geopolítica regional.
Un fallo de la Corte de Comercio Internacional de Estados Unidos, emitido el 28 de mayo de 2025, ha introducido una nueva variable de incertidumbre en el complejo panorama geopolítico y comercial de Asia. La decisión judicial bloqueó la autoridad del presidente Donald Trump para imponer aranceles generalizados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), dictaminando que excedió su autoridad. Específicamente, el fallo afecta a los denominados aranceles del «Día de la Liberación» anunciados en abril y a gravámenes relacionados con el fentanilo sobre productos de Canadá, México y China. La Casa Blanca anunció de inmediato su intención de apelar la decisión.
Reacciones Oficiales en Potencias Asiáticas
China: Pekín no tardó en responder. El Ministerio de Comercio (MOFCOM) afirmó haber «tomado nota» del fallo y, a través de su portavoz He Yongqian, reiteró que «las guerras arancelarias y comerciales no tienen ganadores» y que «el proteccionismo no lleva a ninguna parte». MOFCOM instó a Estados Unidos a «abolir por completo la práctica errónea de imponer aranceles unilateralmente». Por su parte, Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, secundó esta línea, afirmando que el proteccionismo es impopular y perjudicial para todas las partes. La reacción china, aunque medida, es firme, aprovechando el revés legal interno en EEUU para criticar el unilateralismo de Washington. Este fallo podría interpretarse en Pekín como una validación de sus críticas y un punto de apoyo en las disputas comerciales.
Japón: El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, advirtió el 29 de mayo que «los aranceles elevados no traerán prosperidad económica» y subrayó la importancia de defender un sistema de comercio libre y basado en reglas. Ishiba también mantuvo una conversación telefónica con el presidente Trump, tras la cual mencionó una «comprensión más profunda», aunque la postura de Japón sobre los aranceles permanece inalterada. El secretario jefe del Gabinete, Yoshimasa Hayashi, indicó que el gobierno «examinará a fondo el contenido del fallo y sus implicaciones». Previamente, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) había expresado preocupación por el impacto de los aranceles estadounidenses en empresas japonesas, especialmente del sector automotriz. Tokio, un aliado clave de EEUU, acoge la noticia con cautela, esperando que fortalezca su posición en las negociaciones arancelarias en curso.
Corea del Sur: El gobernador del Banco de Corea, Lee Chang-yong, expresó una «postura cautelosa» respecto al fallo judicial estadounidense. La entidad monetaria había recortado recientemente su tasa de interés y rebajado sus previsiones de crecimiento para 2025, en parte debido al impacto de los aranceles de Trump. Para Seúl, el fallo ofrece un respiro potencial, pero la incertidumbre persiste dada la apelación y la fuerte dependencia de su economía de las exportaciones.
Un Contexto Geopolítico Más Amplio
Este fallo judicial no ocurre en el vacío. Se enmarca en una competencia estratégica más amplia entre Estados Unidos y China. Pekín publicó recientemente, el 12 de mayo de 2025, su primer libro blanco sobre seguridad nacional, en el que criticaba el dominio estadounidense y posicionaba a China como un socio estable frente al «erratismo» arancelario de Washington. El fallo judicial, independientemente de su resultado final tras la apelación, podría ser utilizado por China para reforzar su narrativa sobre la inestabilidad de las políticas estadounidenses, buscando presentarse como un actor más predecible en la gobernanza económica global, especialmente ante naciones en desarrollo o aquellas atrapadas en el fuego cruzado entre Washington y Pekín.
Además, Estados Unidos continúa ejerciendo presión sobre China en otros frentes, como la reciente revocación de visas para algunos estudiantes chinos.
¿Pausa Táctica o Cambio Estratégico para Asia?
Las naciones asiáticas probablemente interpretan este fallo como un posible, pero incierto, alivio. Sus reacciones comedidas sugieren que anticipan una presión continua por parte de Estados Unidos a través de otros mecanismos legales o una eventual anulación del fallo en apelación. Esto podría llevarlas a mostrarse temporalmente más firmes en las negociaciones comerciales en curso, sin abandonarlas por completo. La Casa Blanca ha dejado claro que no cederá fácilmente, solicitando una suspensión del fallo y advirtiendo sobre un «desastre» en política exterior y la ruptura de negociaciones comerciales.
Para los aliados de Estados Unidos como Japón y Corea del Sur, la situación presenta matices. Japón, bajo el liderazgo del primer ministro Ishiba, parece estar reforzando su apuesta por el multilateralismo, promoviendo el Acuerdo Amplio y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) como una suerte de contrapeso o alternativa. Corea del Sur, enfrentando mayores vientos económicos en contra y una situación política interna más compleja con elecciones presidenciales en curso , podría priorizar una desescalada inmediata y la búsqueda de estabilidad en su relación comercial con Washington. Estas diferentes posturas reflejan sus distintas estructuras económicas y presiones geopolíticas.
El desenlace de la apelación de la Casa Blanca será crucial. Mientras tanto, las capitales asiáticas continuarán navegando en estas aguas turbulentas, buscando proteger sus intereses económicos y recalibrar sus estrategias geopolíticas en un entorno global cada vez más impredecible.
