Recuento de votos en Honduras: tensión, pausa y un país que exige claridad

El recuento de votos vuelve en Honduras tras días de bloqueo y una contienda mínima que reaviva temores de fraude y llamados a movilización.

Recuento de votos en Honduras: tensión, pausa y un país que exige claridad
Recuento de votos en Honduras: tensión, pausa y un país que exige claridad

El recuento de votos en Honduras se reanudó este lunes tras tres días de incertidumbre absoluta, silencios institucionales y un país entero que volvió a vivir la sombra de elecciones pasadas. Desde Tegucigalpa, la sensación era la misma que en un cuarto donde todos esperan que alguien encienda la luz: tensión, nervios y un silencio que decía más que cualquier discurso político.

La contienda entre Nasry Asfura, del Partido Nacional, y Salvador Nasralla, del Partido Liberal, seguía tan ajustada como antes de la pausa. Con el 87.99% de las actas procesadas, Asfura mantenía una ventaja de menos de 20 mil votos. Pero ni la cifra ni el avance técnico calmaban los ánimos de una ciudadanía marcada por años de desconfianza electoral.

La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, confirmó que la plataforma volvió a operar tras una auditoría externa. Sin embargo, el misterio de por qué se detuvo el proceso el viernes —cuando el escrutinio incluso mostraba un ligero mayor porcentaje— quedó sin aclararse. En un país donde cada pausa en el conteo puede convertirse en teoría, sospecha o protesta, el silencio fue combustible.

Recuento de votos y un país atrapado entre la memoria y el presente

A la mitad de la jornada, el recuento de votos ya no era solo un procedimiento técnico: se había convertido en una prueba emocional para los hondureños. La memoria colectiva todavía recuerda el 2017, cuando más de treinta personas murieron en protestas tras unos resultados cuestionados, una caída de sistema y una reelección de Juan Orlando Hernández, hoy indultado por Donald Trump.

Por eso, aunque las calles de Tegucigalpa permanecían tranquilas, el ambiente estaba cargado. Las bases partidarias de Nasralla denunciaron irregularidades. Rixi Moncada, de Libre, pidió la nulidad total del proceso y llamó a movilizaciones. Y en redes sociales, cada actualización de actas se vivía como una batalla en tiempo real.

Mientras tanto, el CNE admitió que 14% de las actas presentan inconsistencias, lo que obligará a una revisión manual. También reconoció problemas con la empresa encargada de la plataforma electoral, una falla que avivó las sospechas de ciudadanos cansados de procesos frágiles.

Como si fuera poco, en el pequeño municipio de San Antonio de Flores, donde 5 mil hondureños debían votar, las elecciones tuvieron que repetirse una semana después debido a irregularidades iniciales. Otro elemento que añadió fricción a una elección ya polarizada.

Un escrutinio que definirá el rumbo político de Honduras

El recuento de votos no solo definirá al próximo presidente, sino la estabilidad de Honduras para los próximos años. La contienda es tan cerrada que cualquier mínima variación puede cambiar el resultado, y los llamados a protestas pueden intensificarse si no se percibe transparencia absoluta.

Observadores internacionales han pedido agilizar el proceso y reforzar la confianza ciudadana. Un proceso lento, confuso y plagado de vacíos de información es, en este contexto, el peor enemigo de la democracia hondureña.

Al cierre de la jornada, los hondureños siguen a la espera de que el CNE cumpla con su promesa: un resultado claro, verificable y confiable. Las acusaciones de fraude vuelan de un lado a otro, pero el país sabe que la única salida pacífica depende de la claridad del conteo.

Cuando el recuento de votos es más que números

El recuento de votos en Honduras se ha convertido en una prueba para sus instituciones, para sus candidatos y, especialmente, para una ciudadanía que exige transparencia. No es solo una cifra final: es un reflejo del país que Honduras quiere dejar atrás y el que busca construir. Y aunque el escrutinio avance, la verdadera pregunta permanece: ¿quedará la democracia fortalecida o más fracturada al final de este proceso? El tiempo, y el recuento de votos, lo dirán.

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