Putin y Xi Jinping desafían a Occidente en cumbre de Asia

Putin y Xi Jinping reúnen a líderes de Asia en Kirguistán, con Ucrania, Irán, sanciones y tensiones comerciales como temas centrales.

Putin y Xi Jinping desafían a Occidente en cumbre de Asia
Putin y Xi Jinping desafían a Occidente en cumbre de Asia

La llegada de Putin a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) ocurre en un momento en que el mapa geopolítico parece moverse con mayor rapidez que nunca. En Biskek, Kirguistán, el presidente de Rusia se encuentra con Xi Jinping y más de una docena de líderes asiáticos, en una reunión que combina diplomacia, conflictos armados, sanciones y una creciente disputa por la influencia internacional.

El encuentro tiene un significado especial porque coincide con el 25 aniversario de la OCS, un bloque que reúne a Rusia, China, India, Pakistán, Irán, Bielorrusia y países de Asia Central. Lo que comenzó como un espacio enfocado en cooperación regional ha adquirido una dimensión política mucho mayor, especialmente mientras sus principales integrantes buscan impulsar la idea de un mundo multipolar y reducir su dependencia de las potencias occidentales.

Putin y Xi Jinping frente a un escenario marcado por guerras

En las primeras horas de la cumbre, la atención se concentra en la relación entre Moscú y Beijing. Putin y Xi han utilizado reuniones anteriores para mostrar coordinación frente a Estados Unidos y sus aliados, aunque ambos países también compiten por influencia económica y estratégica en Asia Central, una región fundamental para las rutas comerciales y energéticas entre Europa y Asia.

La presencia de Irán añade otra capa de tensión. El presidente Masoud Pezeshkian participa en las conversaciones mientras Teherán enfrenta una fuerte presión económica de Washington. Para Rusia e Irán, la cooperación se ha profundizado durante los últimos años, especialmente en los ámbitos militar y económico, mientras ambos países permanecen sometidos a amplias sanciones internacionales.

La reunión bilateral prevista entre Putin y Pezeshkian adquiere así una relevancia particular. También está prevista una conversación entre el mandatario ruso y Xi Jinping, en un contexto donde Estados Unidos ha advertido contra cualquier suministro de armas a Irán y mantiene una intensa disputa comercial con China e India.

La OCS busca ganar peso en el nuevo orden mundial

Desde Biskek, la fotografía diplomática cuenta una historia más amplia. Rusia, China, Irán, India y Pakistán comparten una misma mesa pese a sus profundas diferencias políticas y estratégicas. La OCS afirma que no constituye una alianza dirigida contra otros Estados, pero sus reuniones se han convertido en un escenario habitual para cuestionar el predominio occidental.

La organización sostiene que sus integrantes representan aproximadamente 40% de la población mundial y una cuarta parte del producto interno bruto global. Esa dimensión explica por qué cada encuentro despierta interés internacional. Sin embargo, el tamaño del bloque no significa que exista una posición común sobre todos los asuntos.

India y China mantienen importantes tensiones, mientras India y Pakistán continúan enfrentados por cuestiones territoriales y de seguridad. Rusia y China, por su parte, cooperan estrechamente pero también buscan ampliar su influencia sobre Asia Central. Esa combinación convierte a la OCS en un espacio de cooperación pragmática más que en un bloque completamente uniforme.

Ucrania e Irán pesan sobre las conversaciones

Mientras los líderes intercambian discursos y celebran reuniones bilaterales, las guerras de Ucrania e Irán permanecen como telón de fondo. Rusia continúa defendiendo su visión sobre el conflicto ucraniano, mientras las potencias occidentales mantienen una postura crítica frente a Moscú.

Irán enfrenta además nuevas presiones derivadas de las sanciones estadounidenses contra sectores estratégicos y empresas vinculadas con su economía. China, uno de los principales compradores del petróleo iraní, ha señalado que defenderá sus intereses, lo que convierte la relación entre Beijing y Washington en otro elemento de la ecuación.

Para Teherán, formar parte de la OCS desde 2023 representa una oportunidad para ampliar sus relaciones comerciales y diplomáticas. Sin embargo, especialistas cuestionan hasta qué punto la organización puede ayudarle a superar los efectos de las sanciones occidentales.

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