El príncipe Andrew del Reino Unido ha tomado una decisión sin precedentes: renunciar a sus títulos reales, incluido el histórico de duque de York. La medida se produce tras conversaciones con el rey Carlos III y su familia, en medio de un intenso escrutinio público por sus vínculos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Desde su nacimiento, Andrew ha sido príncipe, pero la polémica ha marcado los últimos años de su vida pública. En un comunicado, Andrew declaró:
«Tras conversaciones con el Rey y mi familia inmediata y más amplia, hemos llegado a la conclusión de que las continuas acusaciones contra mí distraen del trabajo de Su Majestad y de la Familia Real. He decidido, como siempre, anteponer mi deber hacia mi familia y mi país.»
Mantendrá el título de príncipe y su residencia en Windsor
Aunque renuncia a sus títulos y honores, Andrew conservará el título de príncipe y continuará viviendo en Royal Lodge bajo su contrato privado hasta 2078. Esto significa que seguirá teniendo su estatus dentro de la realeza británica, pero se aleja de la vida pública y de los actos oficiales.
Declaraciones del príncipe Andrew sobre su decisión
El príncipe explicó que su renuncia busca proteger a la Familia Real de distracciones y reafirmó su retirada de la vida pública, negando todas las acusaciones en su contra:
«Con el consentimiento de Su Majestad, considero que debo dar un paso más. Por lo tanto, ya no usaré mi título ni los honores que me han sido conferidos. Como ya he dicho, niego rotundamente las acusaciones contra mí.»
Escándalo por los vínculos con Jeffrey Epstein
Andrew ha enfrentado críticas por su relación pasada con Jeffrey Epstein. Documentos y correos electrónicos revelan que el príncipe mantuvo contacto con Epstein incluso después de declarar públicamente que se había distanciado en 2010.
Entre las evidencias se encuentra un mensaje donde Andrew intercambia palabras con Epstein: «¡Manténganse en contacto cercano y pronto jugaremos más!», lo que ha intensificado la polémica en torno a su figura.
Impacto en la Familia Real y próximos pasos
Andrew no pasará la Navidad en Sandringham, un hecho que subraya la seriedad de su decisión. Su retiro de la vida pública y renuncia a los títulos refleja un esfuerzo por preservar la imagen de la monarquía, dejando claro que su prioridad sigue siendo su familia y su deber hacia el país.
La decisión marca un capítulo histórico en la familia real británica y probablemente tendrá repercusiones a largo plazo en cómo se manejan futuras controversias dentro de la Corona.
