
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció que los recientes ataques lanzados por Estados Unidos en el mar Caribe estarían afectando no solo a embarcaciones vinculadas al narcotráfico, sino también a pescadores civiles colombianos.
Según el mandatario, los bombardeos “probablemente” han caído sobre lanchas de pescadores de la región, tras conocerse que un último ataque destruyó una embarcación de Trinidad y Tobago, provocando alarma entre comunidades costeras y organizaciones defensoras de los derechos humanos.
“Como preveíamos, no solo caen misiles sobre lanchas con cocaína sino sobre lanchas de simples pescadores. El Caribe es un mar lleno de pescadores. Para muchas familias el sustento es la pesca y, para muchos, el mar da miedo porque puede caer un misil”, escribió Petro en su cuenta de X (antes Twitter).
Bombardeos en el Caribe: preocupación por el alcance de las operaciones
De acuerdo con reportes locales y medios internacionales, los ataques estadounidenses en el Caribe forman parte de una operación militar intensificada contra el narcotráfico marítimo, que busca desarticular rutas de transporte de cocaína hacia Norteamérica.
Sin embargo, el presidente Petro advirtió que esta estrategia no distingue adecuadamente entre objetivos legítimos y civiles, lo que estaría derivando en graves consecuencias humanitarias.
“Los misiles están cayendo probablemente sobre lanchas colombianas y sobre pescadores”, declaró en una entrevista con canales institucionales. El mandatario subrayó que la situación pone en riesgo la seguridad de las comunidades costeras que dependen de la pesca artesanal como principal fuente de ingresos.
Tensión diplomática entre Bogotá y Washington
Estas declaraciones se producen en medio de una relación cada vez más tensa entre Colombia y Estados Unidos, luego de que Washington excluyera a Colombia de su lista anual de países que cooperan en la lucha antidrogas.
Petro vinculó directamente esa decisión con el deterioro del diálogo bilateral y con los recientes episodios de violencia en el Caribe. “La retirada de Colombia de la lista antidrogas tiene como consecuencia lo que está pasando en el mar Caribe”, afirmó.
El presidente colombiano ha insistido en la necesidad de replantear la estrategia global contra las drogas, argumentando que el enfoque militar de Estados Unidos ha fracasado en erradicar el narcotráfico y solo ha generado “más violencia, pobreza y destrucción ambiental” en la región.
Riesgo para comunidades costeras y pescadores artesanales
En varios departamentos del norte de Colombia, como La Guajira, Atlántico y Bolívar, las organizaciones de pescadores han expresado su temor ante la presencia de operativos militares en el mar Caribe, donde coinciden rutas pesqueras tradicionales con zonas de tránsito de lanchas rápidas utilizadas por el crimen organizado.
“El Caribe no es solo una ruta del narcotráfico; es el hogar de miles de pescadores que viven del mar”, destacó Petro. “Para muchas familias, cada día de trabajo representa un riesgo, porque no saben si su embarcación será confundida con una lancha de contrabandistas o narcotraficantes”.
Expertos en seguridad marítima han advertido que la falta de coordinación entre gobiernos y fuerzas navales puede aumentar la probabilidad de errores fatales, especialmente en áreas donde no existen mecanismos de verificación civil.
Advertencia sobre una posible escalada militar en la región
Durante su entrevista, Petro también alertó sobre los riesgos de una intervención militar estadounidense en Venezuela, país vecino con el que Colombia comparte una extensa frontera y complejas dinámicas de seguridad.
“Creen que es un jueguito, que va a llegar una operación, se lleva a (el presidente venezolano, Nicolás) Maduro y se acabó, como si nada hubiera pasado”, dijo el mandatario, en referencia a quienes aplauden una eventual acción militar en el país petrolero.
El presidente colombiano subrayó que una escalada de tensiones en el Caribe podría desestabilizar a toda la región, afectando tanto a las economías costeras como a los corredores marítimos internacionales.
“Lo que está ocurriendo en el mar Caribe puede ser el preludio de una confrontación mayor si no se establecen reglas claras de respeto mutuo y de protección a la población civil”, advirtió.
Un llamado a la diplomacia y a la cooperación regional
Petro reiteró que su gobierno apuesta por el diálogo y la cooperación internacional como vías para abordar los desafíos comunes de seguridad, narcotráfico y protección del medio marino.
“La solución no son los misiles, sino la cooperación y el desarrollo humano sostenible”, enfatizó. También instó a Estados Unidos a revisar su estrategia en la región y a trabajar de forma conjunta con los países del Caribe en alternativas pacíficas y sostenibles.
El mandatario insistió en que la lucha contra las drogas debe centrarse en la justicia social y el desarrollo rural, no en operaciones militares que “terminan victimizando a los más pobres”.
Las declaraciones de Gustavo Petro reflejan un creciente malestar en América Latina ante el uso de la fuerza militar en operaciones antidrogas. Si bien Estados Unidos argumenta que busca frenar el tráfico ilícito en el Caribe, las denuncias sobre posibles víctimas civiles —como pescadores colombianos y caribeños— podrían abrir un nuevo frente diplomático entre Bogotá y Washington.
El episodio también reaviva el debate sobre la eficacia y legitimidad del enfoque militarista en la guerra contra las drogas, así como la necesidad de proteger los medios de vida de las comunidades costeras que, una vez más, se encuentran en medio del fuego cruzado.