El Cardenal húngaro Péter Erdő, Arzobispo de Budapest y Primado de Hungría, es una de las figuras intelectuales más respetadas de Europa. Experto en ley canónica y voz influyente del ala conservadora, ¿podría este papabile devolver el timón de la Iglesia hacia la tradición en el cónclave 2025?
(Incluir imagen relevante aquí: Foto formal del Cardenal Erdő)
En un colegio cardenalicio marcado por el pontificado reformista de Francisco, la figura de Péter Erdő representa una opción de marcada solidez doctrinal y continuidad con la tradición. A sus 72 años, este cardenal húngaro, reconocido internacionalmente como un brillante canonista e historiador del derecho eclesiástico, emerge como un candidato conservador de peso, capaz de atraer a quienes buscan un liderazgo más predecible y centrado en la herencia europea de la Iglesia.
Orígenes y Vocación: Fe Bajo el Comunismo
Péter Erdő nació en Budapest el 25 de junio de 1952, en el seno de una familia de intelectuales católicos. Fue el mayor de seis hermanos (incluyendo un gemelo) y creció en un ambiente donde la fe estaba «tejida en la trama de la vida», a pesar de las dificultades impuestas por el régimen comunista húngaro. Sus padres, Sándor (jurista) y Mária (maestra), sufrieron discriminación profesional por sus convicciones religiosas, lo que marcó profundamente al joven Péter.
Una experiencia traumática de su infancia fue la Revolución Húngara de 1956: cuando tenía 4 años, tropas invasoras quemaron la casa familiar y tuvieron que huir solo con lo puesto. Esta vivencia bajo un sistema ateo y represivo forjó su visión del mundo, su anticomunismo y su convicción de que la fe es el valor supremo. Su familia tiene ascendencia Székely (un grupo étnico húngaro de Transilvania), cuyos símbolos (el sol y la luna) figuran en su escudo cardenalicio.
Sintió la llamada al sacerdocio siendo monaguillo y la discernió seriamente en la secundaria. Se formó en el prestigioso Gimnasio Piarista de Budapest y en los seminarios de Esztergom y Budapest. Su brillantez académica lo llevó a Roma, donde obtuvo doctorados en Teología (Budapest, 1976) y, de manera destacada, en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Lateranense (1980).
Una Vida al Servicio de la Iglesia: El Canonista Ascendente
Ordenado sacerdote en 1975, la carrera de Erdő estuvo inicialmente muy ligada al mundo académico. Fue profesor de teología y derecho canónico en el seminario de Esztergom y en la Universidad Católica Pázmány Péter (de la que fue rector entre 1998 y 2003), además de profesor visitante en la Gregoriana de Roma y otras universidades. Es un autor prolífico, con más de 25 libros y 250 artículos publicados, principalmente sobre ley canónica e historia medieval.
Su ascenso en la jerarquía fue rápido:
- Obispo Auxiliar: Nombrado para Székesfehérvár en noviembre de 1999 y ordenado por San Juan Pablo II en enero de 2000.
- Arzobispo de Esztergom-Budapest y Primado de Hungría: Nombrado en diciembre de 2002, convirtiéndose en la máxima figura de la Iglesia húngara.
- Cardenal: Creado por San Juan Pablo II en octubre de 2003, con tan solo 51 años, siendo el miembro más joven del Colegio Cardenalicio en ese momento.
(Incluir imagen relevante aquí: Erdő en evento académico o con líderes europeos)
Su influencia se extendió a nivel europeo al ser elegido presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) por dos mandatos consecutivos (2006-2016). Este rol le proporcionó un profundo conocimiento de los desafíos de la Iglesia en el continente, como la secularización. También fue una figura central en los Sínodos sobre la Familia convocados por Francisco, sirviendo como Relator General en 2014 y 2015. En esa posición, defendió firmemente la doctrina tradicional sobre la indisolubilidad del matrimonio frente a las presiones por permitir la comunión a los divorciados vueltos a casar.
Estilo y Pensamiento: El Guardián de la Tradición
El perfil de Erdő es el de un intelectual riguroso, un experto legal y un administrador competente. Su estilo es más reservado y académico que carismático; algunos lo describen como tímido o incluso frío. Sin embargo, también se le reconoce capacidad para el consenso y la diplomacia, lo que le ha valido el apelativo de «tradicionalista amigable».
Sus posturas son claramente conservadoras: defiende la doctrina tradicional, la ley natural, el celibato sacerdotal y la indisolubilidad del matrimonio. Se opone a las uniones homosexuales y a la comunión para divorciados vueltos a casar (salvo en casos de abstinencia). Es firmemente pro-vida y ve con preocupación el avance del secularismo en Europa. Su postura sobre la migración ha sido más cauta que la de Francisco, advirtiendo sobre los riesgos de fomentar el tráfico de personas.
A pesar de estas diferencias doctrinales y pastorales, Erdő mantuvo una relación respetuosa con el Papa Francisco, evitando la confrontación directa. El hecho de que Francisco lo nombrara Relator General para los sínodos de la familia y visitara Hungría dos veces durante su arzobispado sugiere un reconocimiento mutuo.
Su relación con el gobierno húngaro de Viktor Orbán es un aspecto notable y controvertido. Mantiene lazos cordiales con un gobierno que apoya financieramente a las iglesias históricas, pero que es criticado internacionalmente por su nacionalismo y populismo. Su asistencia a un evento exclusivo del partido Fidesz en 2023 generó críticas por la percepción de excesiva cercanía entre Iglesia y Estado. Esta conexión podría ser vista como una ventaja (experiencia en relaciones Iglesia-Estado) o una desventaja (asociación con políticas controvertidas) en el cónclave.
Más Allá de la Púrpura: Idiomas, Historia y Fe
Péter Erdő es un políglota consumado, dominando al menos seis o siete idiomas, incluyendo húngaro, italiano, inglés, francés, latín, alemán y español. Su vida está marcada por el estudio y la lectura, con un profundo interés por la historia, especialmente la del derecho canónico medieval. No se conocen hobbies más ligeros.
Tiene una fuerte devoción Mariana, particularmente a Nuestra Señora de la Consolación, y es miembro de la Orden de Malta.
Las anécdotas de su juventud bajo el comunismo son particularmente reveladoras de su carácter y fe:
- La huida de casa a los 4 años tras ser incendiada.
- La discriminación sufrida por sus padres por ser religiosos.
- Su visión de la caridad cuaresmal: «Debe doler… debe ser un esfuerzo, debe ser incómodo».
«Las naciones… no representan el valor supremo. Ver a las naciones de esa manera sería idolatría.» – Card. Erdő
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