Ataque armado en Ecuador vuelve a sacudir al país andino en el cierre del año más violento de su historia. Un tiroteo ocurrido durante una fiesta familiar en la ciudad portuaria de Manta, en la provincia de Manabí, dejó seis personas muertas y al menos 11 heridas, según confirmó la policía. El hecho se registró cerca de la medianoche de fin de año y aceleró la decisión del gobierno de decretar un nuevo estado de excepción en varias provincias, ante el avance de las bandas criminales vinculadas al narcotráfico.

Ataque armado en Manta durante una reunión familiar
El ataque ocurrió en un barrio populoso de Manta, una ciudad estratégica del suroeste de Ecuador por su cercanía a rutas marítimas del Pacífico. Testimonios y reportes policiales indican que sujetos armados abrieron fuego contra asistentes que convivían en una celebración privada. Entre las víctimas, medios locales señalaron la presencia de un menor de edad, lo que profundizó la conmoción social.
La policía detalló que el saldo fue de seis fallecidos y 11 lesionados, algunos de gravedad, quienes fueron trasladados a hospitales cercanos. Las autoridades iniciaron operativos de búsqueda y levantamiento de indicios para identificar a los responsables y establecer móviles del crimen.
Manabí y el corredor del narcotráfico en el Pacífico
La provincia de Manabí se ha convertido en uno de los epicentros de la violencia en Ecuador. Su ubicación costera la hace atractiva para bandas criminales que operan como nodos logísticos del tráfico de drogas hacia puertos internacionales. El ataque en Manta se produjo apenas tres días después de otro hecho similar en Puerto López, también en Manabí, donde seis personas perdieron la vida.
Autoridades ecuatorianas han advertido que organizaciones locales actúan en asociación con cárteles transnacionales, aprovechando la infraestructura portuaria y las rutas marítimas para el trasiego de estupefacientes. Esta dinámica ha intensificado los enfrentamientos armados, los ajustes de cuentas y los ataques indiscriminados en zonas urbanas.
El año más violento en la historia de Ecuador
Las cifras oficiales confirman la gravedad del momento. De acuerdo con datos policiales, hasta el 19 de diciembre se contabilizaron 8,847 muertes violentas, superando el récord previo de 2023 (8,248 homicidios). En 2024, el país había registrado 7,063 casos, lo que evidencia una escalada sostenida de la violencia en los últimos años.
Este contexto ha deteriorado la seguridad ciudadana, impactado la economía local y puesto bajo presión a las instituciones de seguridad. Comunidades enteras viven con temor, mientras los ataques se concentran en zonas estratégicas y de alta densidad poblacional.
Estado de excepción 2026: alcance y restricciones
Ante el repunte de la violencia, el presidente Daniel Noboa decretó la noche de fin de año un estado de excepción que rige desde el 1° de enero de 2026. La medida aplica en nueve de las 24 provincias del país: Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo y Sucumbíos, además de tres localidades en Cotopaxi y Bolívar.
El decreto restringe la inviolabilidad de domicilio, permitiendo allanamientos por parte de las fuerzas de seguridad, y limita la inviolabilidad de la correspondencia. El objetivo es desarticular estructuras criminales, recuperar el control territorial y reducir la capacidad operativa de las bandas.
Respuesta de seguridad y retos inmediatos
Las fuerzas policiales y militares han reforzado patrullajes, controles y operativos en puntos críticos, especialmente en áreas portuarias y corredores de movilidad. Sin embargo, expertos advierten que el desafío va más allá de medidas extraordinarias: se requiere inteligencia financiera, cooperación internacional y políticas sociales para frenar el reclutamiento criminal.
Mientras avanzan las investigaciones por el ataque armado en Ecuador ocurrido en Manta, las autoridades prometen resultados y atención a las víctimas. La sociedad, en tanto, exige seguridad, justicia y una estrategia integral que permita revertir la tendencia violenta.
Un cierre de año marcado por la violencia
El ataque en Manta sintetiza un problema estructural que Ecuador enfrenta desde hace más de cuatro años, tras convertirse en un centro logístico del narcotráfico regional. La declaratoria de excepción busca contener la crisis, pero el país inicia 2026 con el reto de recuperar la paz y proteger a la población frente a una violencia que no distingue edades ni espacios.