Pentágono degradará a senador es la frase que marca un nuevo episodio de tensión entre el poder civil y el ámbito militar en Estados Unidos. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunció que el senador Mark Kelly será degradado de su rango de capitán retirado de la Marina por lo que calificó como “mala conducta imprudente”, luego de que el legislador instara públicamente a miembros de las Fuerzas Armadas a rechazar órdenes ilegales.

La decisión ha generado un intenso debate político y jurídico, ya que Kelly es un senador en funciones, exastronauta de la NASA y veterano condecorado, lo que convierte la medida en un hecho poco común dentro del sistema militar estadounidense.
La sanción anunciada por el Departamento de Defensa
De acuerdo con lo informado por Hegseth a través de la red social X, la sanción implica que Mark Kelly verá reducida su paga de jubilación militar y que se adjuntará una carta de censura a su expediente dentro de la Marina. Además, el funcionario advirtió que podrían aplicarse medidas adicionales dependiendo de las acciones futuras del senador.
El secretario de Guerra subrayó que el estatus político de Kelly no lo exime de rendir cuentas, dejando claro que, desde la perspectiva del Pentágono, las declaraciones del legislador cruzaron una línea al involucrar directamente a las tropas en un debate político y operativo.
Pentágono: Un castigo inusual, pero no el más severo
Aunque la degradación de un militar retirado que ocupa un cargo electo es altamente inusual, la medida queda lejos de otras amenazas lanzadas previamente por el gobierno de Donald Trump. En semanas recientes, desde sectores cercanos al presidente se sugirió incluso la posibilidad de reincorporar a Kelly al servicio activo para procesarlo por un supuesto comportamiento sedicioso.
Esa opción, considerada extrema por expertos legales, no fue aplicada. Sin embargo, la degradación anunciada refuerza la postura de la administración de Trump de endurecer la disciplina y el mensaje hacia militares retirados que critican públicamente decisiones estratégicas.
El origen de la controversia
El conflicto se originó tras un mensaje en video publicado por Mark Kelly el 18 de noviembre, en el que, junto con otros legisladores demócratas, recordó a las tropas que no están obligadas a obedecer órdenes ilegales. Según Kelly y sus colegas, el mensaje buscaba reafirmar el marco legal que rige a las Fuerzas Armadas, particularmente en contextos de operaciones sensibles.
El pronunciamiento se dio en medio de una creciente preocupación dentro del Partido Demócrata, y también entre algunos oficiales en activo, por presuntas órdenes emitidas por la administración Trump relacionadas con ataques contra presuntos narcotraficantes en aguas de América Latina.
Operaciones militares y debate legal
De acuerdo con fuentes cercanas al debate, la administración Trump ha defendido esos ataques bajo el argumento de que los contrabandistas de drogas son considerados terroristas, lo que permitiría el uso de fuerza militar directa. El Pentágono sostiene que dichas acciones están justificadas dentro de la estrategia de seguridad nacional.
Sin embargo, críticos como Kelly cuestionan la legalidad de ordenar ataques letales sin una declaración formal de guerra ni autorización explícita del Congreso. Para ellos, recordar a los soldados su obligación de respetar la ley no constituye sedición, sino una responsabilidad cívica.
Respuesta de Kelly y los demócratas
Hasta el momento, no fue posible contactar directamente a Mark Kelly para obtener comentarios tras el anuncio oficial. No obstante, tanto él como otros legisladores demócratas han defendido con firmeza sus declaraciones, insistiendo en que no llamaron a la insubordinación, sino al cumplimiento de la Constitución y del derecho internacional.
Desde su entorno señalan que la reacción del Pentágono busca intimidar a voces críticas y enviar un mensaje político en un contexto de polarización creciente de cara a futuros procesos electorales.
Implicaciones políticas y militares
La decisión de degradar a Kelly abre un precedente delicado. Analistas advierten que puede tensionar la relación entre el Congreso y las Fuerzas Armadas, además de generar inquietud entre militares retirados que participan activamente en el debate público.
Al mismo tiempo, refuerza la postura de la administración Trump de cerrar filas en torno a su política de seguridad, incluso a costa de confrontar a figuras con amplio prestigio institucional.
El anuncio de que el Pentágono degradará a senador Mark Kelly refleja un choque profundo entre disciplina militar, legalidad y libertad de expresión política. Mientras el Departamento de Defensa insiste en que nadie está por encima de las normas castrenses, los críticos advierten que la medida puede sentar un precedente peligroso. El desenlace de este caso no solo afectará a Kelly, sino que podría redefinir los límites del debate público entre militares, legisladores y el poder ejecutivo en Estados Unidos.