En Ereván, Arman, un joven de 24 años, creció escuchando historias de guerra. Su abuelo le contaba cómo las tensiones con Azerbaiyán marcaban cada aspecto de la vida. Pero el pasado viernes, frente a la pantalla de su televisor, Arman vio algo que nunca creyó posible: los líderes de Armenia y Azerbaiyán, estrechando la mano en la Casa Blanca, sellaban la paz.
Un acuerdo histórico respaldado por potencias internacionales
La Unión Europea celebró la firma del Acuerdo de Paz y Establecimiento de Relaciones Interestatales entre Armenia y Azerbaiyán, auspiciado por Estados Unidos.
Ursula von der Leyen y Antonio Costa lo calificaron como “un avance importante hacia una paz duradera y sostenible”.
La OTAN, a través de su portavoz Allison Hart, también reconoció el pacto como un “avance significativo”, agradeciendo la mediación del presidente estadounidense Donald Trump.
Lo que contempla el pacto de paz
El acuerdo establece:
- Cese definitivo de hostilidades.
- Apertura del comercio bilateral.
- Restablecimiento de relaciones diplomáticas.
- Respeto mutuo a la soberanía e integridad territorial.
Este paso culmina décadas de enfrentamientos, especialmente por la región de Karabaj, que en septiembre de 2023 quedó bajo control total de Azerbaiyán tras una ofensiva relámpago.
La Ruta Trump y la nueva conectividad regional
Uno de los elementos más destacados del pacto es la llamada “Ruta Trump para la paz”, un corredor que conectará Armenia con Azerbaiyán a través del exclave de Najicheván.
Según el primer ministro armenio Nikol Pashinián, esta infraestructura abrirá rutas ferroviarias con Rusia e Irán, ofreciendo oportunidades económicas inéditas.
Lejos de ser un punto de fricción con Moscú o Teherán, Pashinián lo ve como una oportunidad para cooperación e inversión en el Cáucaso Sur.
La reacción internacional y las oportunidades económicas
La UE no solo respalda el proceso político, sino que también se compromete a invertir en conectividad regional, buscando acercar a las comunidades divididas por el conflicto.
Proyectos ferroviarios como el Ijevan-Hrazdan o el Ijevan-Kazajistán podrían recibir financiación internacional, impulsando comercio, turismo y relaciones diplomáticas.
Un futuro que parecía imposible
Para Arman y miles de jóvenes, este acuerdo significa poder viajar, comerciar y soñar sin el miedo constante a un nuevo enfrentamiento. Significa que el Cáucaso Sur, por décadas sinónimo de tensión, puede convertirse en un cruce de rutas, ideas y culturas.
La paz no se mide solo en tratados firmados, sino en la posibilidad real de un mañana diferente. Y, por primera vez en mucho tiempo, ese mañana parece cercano.
El comienzo de un nuevo capítulo
El pacto entre Armenia y Azerbaiyán es más que un documento: es un mensaje al mundo de que la diplomacia, con respaldo internacional y visión de futuro, puede transformar regiones enteras.
El desafío ahora será mantener el impulso, cumplir los compromisos y demostrar que, incluso tras décadas de guerra, la paz es posible.
