Erdogan busca liderar la paz Armenia-Azerbaiyán con el corredor de Zangezur

Erdogan busca liderar la paz Armenia-Azerbaiyán con el corredor de Zangezur
Erdogan busca liderar la paz Armenia-Azerbaiyán con el corredor de Zangezur

El eco de los martillazos de guerra en el Cáucaso Sur aún retumba en la memoria de Armenia y Azerbaiyán. Pero en medio de la desconfianza y los intereses cruzados, surge una figura inesperada que busca colocarse en el centro del tablero: Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía.

Durante la reciente cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, Erdogan protagonizó reuniones paralelas con Ilham Aliev y Nikol Pashinián, enviando un mensaje claro: Turquía quiere ser mediador clave en el proceso de paz armenio-azerbaiyano.

El corredor de Zangezur, pieza estratégica

La piedra angular de esta historia es el corredor de Zangezur, una ruta que uniría Azerbaiyán con el enclave de Najicheván atravesando territorio armenio. Para Bakú y Ankara, se trata de un proyecto vital que abriría caminos comerciales hacia Turquía y Asia Central, reduciendo la dependencia de rutas controladas por Rusia o Irán.

Pero lo que unos ven como oportunidad, otros lo interpretan como amenaza. Moscú teme perder influencia logística, mientras que Teherán considera que el corredor podría alterar el equilibrio regional en su contra.

Una paz difícil entre heridas abiertas

El trasfondo no puede ignorarse: Nagorno Karabaj, escenario de guerras y desplazamientos tras la caída de la URSS. La ofensiva de 2020 permitió a Azerbaiyán recuperar territorios, pero dejó una herida abierta en la sociedad armenia.

Ahora, con gestos diplomáticos que incluyen visitas históricas, declaraciones conjuntas en Washington y mediación estadounidense bajo Donald Trump, la paz parece estar más cerca. Sin embargo, el recelo histórico de Armenia hacia Turquía, aún marcada por el genocidio armenio no reconocido, complica cualquier avance.

Erdogan, Aliev y el ajedrez diplomático

En agosto, Armenia y Azerbaiyán firmaron en la Casa Blanca un acuerdo que contemplaba este corredor de transporte. Erdogan celebró el paso como “una oportunidad estratégica para toda la región”.

Las conversaciones de septiembre en Tianjín, donde Erdogan dialogó con Putin además de Aliev y Pashinián, refuerzan la imagen de Turquía como nuevo árbitro del Cáucaso Sur, un rol que hasta hace poco estaba reservado a Rusia.

¿Un futuro de integración o un nuevo foco de tensión?

El corredor de Zangezur no es solo un proyecto de infraestructura: es un símbolo del choque de intereses entre potencias regionales y globales. Para Estados Unidos, es una forma de limitar la influencia rusa; para Turquía, un trampolín geopolítico; para Armenia, una concesión que despierta temores de soberanía.

El desenlace aún es incierto. Lo que está en juego no solo es la paz entre dos naciones enfrentadas, sino la reconfiguración completa de las rutas estratégicas que conectan Europa, Asia y Oriente Medio.

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