Paranoia de Bolsonaro: el exmandatario admite “alucinación” que lo llevó a dañar su tobillera electrónica

Paranoia de Bolsonaro: el exmandatario admite “alucinación” que lo llevó a dañar su tobillera electrónica
Paranoia de Bolsonaro: el exmandatario admite “alucinación” que lo llevó a dañar su tobillera electrónica

La paranoia apareció desde el inicio del caso, y así lo dejó claro Jair Bolsonaro ante la corte suprema de Brasil. En medio del silencio de su residencia y con la tensión política respirándose en todo Brasilia, el exmandatario brasileño relató la noche en que, según él, una mezcla de medicamentos y alucinación lo llevó a creer que su tobillera electrónica escondía un micrófono. Esa misma paranoia lo impulsó a tomar un soldador y manipular el dispositivo que vigilaba su prisión domiciliar.

La historia comenzó el viernes por la noche, cuando —de acuerdo con el documento oficial divulgado por la corte— Bolsonaro experimentó lo que describió como un episodio intenso de miedo y confusión. Ya había pasado por semanas de presión judicial, investigaciones, acusaciones y restricciones que le recordaban constantemente que su lugar político ya no era el que él había gobernado durante cuatro años. En ese ambiente, la paranoia se convirtió en protagonista.

La paranoia y el soldador: cómo comenzó el incidente

A mitad del documento judicial se repite la declaración más reveladora: Bolsonaro explicó que actuó bajo “una cierta paranoia” causada por medicamentos. Fue ese momento, según su versión, el que lo llevó a convencerse de que el dispositivo que controla su arresto domiciliar tenía un micrófono oculto. Con esa sospecha en la mente, tomó un soldador e intentó intervenir la tobillera electrónica.

No se trató, dijo, de un intento de fuga ni de evadir la vigilancia, sino de una reacción impulsiva a la paranoia que describió como “una alucinación”. Sin embargo, el aparato quedó parcialmente dañado. La policía federal consideró que existía riesgo de fuga y actuó de inmediato: Bolsonaro fue detenido y trasladado para una audiencia de custodia en la que un juez confirmó que el procedimiento había sido legal y que debía mantenerse en custodia policial.

Al centro de esta narrativa vuelve la palabra clave objetivo: paranoia. Y no es para menos, porque incluso sus aliados políticos han mostrado preocupación por un comportamiento que, según ellos mismos, refleja deterioro emocional.

La reacción política y el eco internacional

Mientras el incidente se difundía, la escena política brasileña volvió a dividirse. Los adversarios del expresidente afirmaron que el episodio demuestra incapacidad para cumplir medidas judiciales e incluso pusieron en duda la justificación médica que él presentó.

Sus simpatizantes, por otro lado, aseguraron que Bolsonaro está siendo sometido a una vigilancia exagerada y a un ambiente hostil que podría desencadenar reacciones impulsivas como la de la noche del soldador.

En paralelo, sectores internacionales observaron con atención: un expresidente detenido por manipular una tobillera electrónica en un episodio de paranoia no es algo común en ninguna democracia del mundo. El impacto mediático generó preguntas sobre su estabilidad emocional, sobre su posible estrategia judicial y sobre cómo este incidente influirá en los procesos legales que ya enfrenta.

Un episodio que redefine la imagen pública de Bolsonaro

Al finalizar esta historia, la paranoia vuelve a ser el hilo conductor que explica el comportamiento del expresidente y que reabre debates sobre su estado emocional, su responsabilidad legal y su futuro político.

El intento de manipular su tobillera electrónica no solo se convirtió en motivo de detención, sino en un símbolo de la fragilidad y tensión que rodea su vida desde que dejó el poder. Desde su propia narrativa, la paranoia fue la causa. Desde la visión de la corte, fue un acto que puso en duda su cumplimiento de las medidas judiciales.

Lo cierto es que este episodio marcará un antes y un después en la percepción pública y judicial de Bolsonaro. Y mientras él insiste en explicar que todo ocurrió en un momento de paranoia, el sistema de justicia brasileño seguirá observándolo sin titubeos.

Salir de la versión móvil