Halcones vs. palomas: una feroz batalla interna divide al Banco de Japón sobre si subir las tasas de interés mientras la amenaza de aranceles de EE.UU. se cierne sobre el país. Conoce el dilema.
En el peor momento posible, el Banco de Japón (BoJ) se encuentra sumido en un profundo conflicto interno. Mientras el país enfrenta la amenaza de nuevos aranceles de EE.UU. y una frágil recuperación económica, sus responsables políticos están divididos sobre el siguiente paso crucial: subir las tasas de interés o esperar.
El Banco de Japón, una de las instituciones financieras más influyentes del mundo, se enfrenta a una encrucijada crítica, paralizado por una división interna que refleja el dilema que atenaza a las economías desarrolladas de todo el mundo. La pugna entre los miembros que abogan por normalizar la política monetaria y los que advierten de los riesgos de una acción prematura se ha intensificado, justo cuando nubes de tormenta se acumulan en el horizonte económico.
Halcones vs. Palomas: La Batalla Interna
La división dentro del consejo de gobierno del BoJ es cada vez más pública. Las actas de la última reunión y las declaraciones posteriores revelan dos campos claramente enfrentados:
- El Campo «Hawkish» (restrictivo): Liderado por voces como la del miembro del consejo Naoki Tamura, quien instó a considerar nuevas subidas de tipos «sin demora», argumentando que la meta de inflación del 2% podría alcanzarse antes de lo previsto. Tamura llegó a disentir en la reunión de junio, oponiéndose al plan de ralentizar la reducción de la compra de bonos.
- El Campo «Dovish» (expansivo): La mayoría del consejo mantiene una postura de cautela, argumentando que si bien la inflación ha superado ligeramente las expectativas, el crecimiento económico se está desacelerando. Consideran apropiado mantener la actual política acomodaticia dados los riesgos globales.
En medio de ambos se encuentra Hajime Takata, otro miembro del consejo, quien sugiere que el BoJ simplemente está «pausando» su ciclo de subidas y debería actuar después de evaluar el impacto de los aranceles estadounidenses, reconociendo la incertidumbre como un factor clave.
Atrapados entre Amenazas Externas y Fragilidad Interna
El dilema del BoJ se agrava por una combinación de presiones externas e internas. Por un lado, la amenaza de aranceles de EE.UU. ya ha golpeado la confianza, provocando caídas en la bolsa de Tokio y ensombreciendo las perspectivas de sus vitales exportaciones.
Por otro lado, la economía doméstica muestra signos de fragilidad. Un ejemplo devastador es la situación en la península de Noto, golpeada por un terremoto a principios de año. Una encuesta de Kyodo News reveló que el 70% de los comercios afectados que operan en instalaciones temporales no tienen perspectivas de reconstruir sus locales originales, citando principalmente la falta de financiación. Subir las tasas de interés en este contexto podría asfixiar la ya difícil recuperación.
«Dadas las altas incertidumbres sobre diversas políticas de EE.UU., el BoJ debe conducir la política monetaria de una manera más flexible sin ser demasiado pesimista.» – Hajime Takata, Miembro del Consejo del Banco de Japón.
La situación de Japón es un microcosmos del desafío global. Es la encrucijada entre combatir una inflación heredada de la pandemia y evitar una nueva recesión inducida por una guerra comercial. La decisión que tome el BoJ en su próxima reunión de julio será observada de cerca, ya que podría ser un presagio de las decisiones imposibles que otros bancos centrales, incluyendo la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, podrían tener que tomar pronto.
