El 21 de abril de 2025 quedará grabado en la historia del catolicismo. A las 07:35 de la mañana (hora de Roma), el cardenal Kevin Farrell anunciaba con voz solemne: “El obispo de Roma, Francisco, volvió a la casa del Padre” . Así comenzaba el duelo mundial por la partida del primer Papa latinoamericano, el hombre que transformó la Iglesia con humildad, coraje y cercanía.
Una última aparición que hoy cobra otro sentido
Era Domingo de Pascua, 20 de abril. Los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro no sabían que presenciarían el último gesto público de Francisco. Aunque frágil y con la voz apenas audible, el pontífice apareció en el balcón de la basílica vaticana para pronunciar la bendición Urbi et Orbi .
Su recorrido en el papamóvil, lento y sereno, fue recibido con lágrimas, aplausos y oraciones. El Papa Francisco saludaba con la mano, visiblemente agotada, pero decidido a acompañar a su pueblo una última vez. Fue su despedida silenciosa, cargada de simbolismo y amor pastoral.
Un legado que trasciende fronteras
Jorge Mario Bergoglio, nacido en Buenos Aires, rompió moldes desde el inicio de su pontificado en 2013. Fue el primer papa jesuita y el primero en llevar el nombre de Francisco, en honor a San Francisco de Asís, patrón de los pobres y defensor de la naturaleza.
Durante más de una década, abogó por los migrantes, la justicia social y el cuidado del planeta. Promovió una Iglesia cercana, sensata y coherente con los desafíos del mundo moderno, sin renunciar a los principios tradicionales.
El inicio del protocolo papal: funeral y sucesión
El fallecimiento del Papa Francisco activa una compleja estructura protocolaria. Durante nueve días se celebrarán exequias públicas, mientras que en un plazo de entre 15 y 20 días se convocará al cónclave que elegirá a su sucesor entre los 130 cardenales electores, de los cuales más de dos tercios fueron nombrados por él.
Hasta entonces, el cardenal camarlengo Kevin Farrell asumirá el gobierno interino del Vaticano.
El propio Francisco expresó su deseo de tener un sencillo funerario y ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, rompiendo con la tradición de ser enterrado en San Pedro.
Reacciones globales ante su partida
El mundo entero ha reaccionado con pesar. Líderes religiosos, políticos y sociales han destacado su papel como puente entre culturas, como figura de paz y como líder espiritual de millones.
Las redes sociales se inundaron de imágenes de su última bendición, mensajes de agradecimiento y homenajes espontáneos en iglesias y plazas de diferentes países.
Un Papa para el pueblo, un final con esperanza
La figura de Francisco queda inmortalizada no solo por sus reformas y posturas, sino por su humanidad. En su última aparición, no hubo discursos grandilocuentes ni gestos de poder, solo la silenciosa bendición de un pastor que nunca dejó de caminar junto a su rebaño.
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