Óscar, el primer gato “biónico” del mundo, muere a los 18 años

Murió Óscar, el gato biónico que cambió la historia de la medicina veterinaria. Su caso inspiró a la ciencia humana al abrir caminos para el desarrollo de prótesis más avanzadas.

Óscar, el primer gato “biónico” del mundo que cambió la medicina
Óscar, el primer gato “biónico” del mundo que cambió la medicina

Óscar, el famoso “gato biónico” que inspiró a médicos y amantes de los animales en todo el mundo, murió a los 18 años en Jersey, Inglaterra. Su historia marcó un antes y un después en la ciencia veterinaria tras convertirse en el primer animal en recibir implantes biónicos en sus patas traseras.

La noticia de su fallecimiento fue confirmada por la cadena británica ITV, el mismo medio que en 2010 lo dio a conocer internacionalmente gracias al documental de la BBC The Bionic Vet.

El accidente que cambió la vida de Óscar

En 2009, con apenas dos años, Óscar sufrió un grave accidente con una cosechadora que le amputó las dos patas traseras. En circunstancias similares, la eutanasia suele ser la opción más común. Sin embargo, su veterinario local lo llevó al consultorio de Noel Fitzpatrick, conocido como “el súper veterinario”, quien decidió apostar por una cirugía sin precedentes.

Cirugía pionera en el mundo

Durante una operación de tres horas, Fitzpatrick y su equipo implantaron prótesis diseñadas para integrarse con los huesos y la piel del felino. Los implantes, recubiertos con hidroxiapatita, permitieron que el tejido óseo creciera alrededor de ellos, reduciendo el riesgo de infecciones y devolviéndole movilidad.

“Lo revolucionario fue que logramos que la piel y el hueso se integraran con el metal, algo nunca antes visto en un animal”, explicó Fitzpatrick en su momento.

Reconocimiento internacional y segundas oportunidades

En 2010, Óscar fue reconocido por el Libro Guinness de los Récords como el primer animal en recibir dos implantes biónicos. Su caso se convirtió en referente mundial y abrió la puerta a que otros veterinarios replicaran la técnica en distintas clínicas del planeta.

En 2013, tras la rotura de una de sus prótesis, regresó al quirófano donde se le implantó una prótesis de última generación, conocida como PerFiTS, lo que le permitió seguir llevando una vida activa.

Pese a las dudas iniciales sobre su calidad de vida, Óscar prosperó gracias al amor de sus dueños, Kate y Mike Nolan. Recuperó independencia, jugaba, corría y se convirtió en un símbolo de la innovación médica.

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