
El mundo busca en la ONU un tratado histórico para detener la crisis global del plástico
Entre esculturas cubiertas de basura, pancartas de activistas y la expectación mundial, delegados de 180 países iniciaron en Ginebra una carrera contrarreloj de diez días convocada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para alcanzar el primer tratado internacional jurídicamente vinculante destinado a reducir la contaminación plástica, un flagelo que —según expertos— amenaza con “asfixiar al planeta”.
Presididos por el diplomático ecuatoriano Luis Vayas Valdivieso, los debates arrancaron con un llamado categórico: “La contaminación por plásticos está dañando ecosistemas, océanos, nuestra salud y afecta injustamente a los más vulnerables. La emergencia es real y la responsabilidad es nuestra”. El objetivo es claro pero ambicioso: acordar medidas globales que limiten la producción de plásticos, prohíban sustancias tóxicas y establezcan sistemas de responsabilidad compartida.
Un reto ambiental negociado en medio de tensiones geopolíticas
Este encuentro —conocido como INC-5.2— fue convocado tras el fracaso de la anterior ronda realizada en Busan, Corea del Sur, donde un bloque de países productores de petróleo detuvo los avances para proteger a su industria petroquímica.
Ahora, en medio de fuertes presiones de científicos y organizaciones civiles, la directora del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Inger Andersen, reconoce que nada será sencillo: “¿Es complejo? Sí. ¿Hay un camino al tratado? Absolutamente”.
¿Por qué es urgente un tratado global?
La crisis del plástico cuesta al mundo 1.5 billones de dólares al año, de acuerdo con un estudio publicado en The Lancet, donde se concluye que el problema ha sido “subestimado” y representa un peligro creciente para la salud humana. Niños, poblaciones pobres y comunidades costeras son los más afectados.
Ante ello, expertos exigen medidas concretas como:
- Límites obligatorios a la producción mundial de plástico
- Prohibición de aditivos y sustancias químicas tóxicas
- Impulso a modelos de reutilización y reciclaje
- Responsabilidad compartida entre fabricantes y consumidores
“La carga del pensador”, arte que confronta a diplomáticos
Para visibilizar el problema, el artista canadiense Benjamin Von Wong colocó frente a la sede de la ONU una enorme escultura: una réplica de “El pensador” de Rodin ahogada en residuos plásticos recogidos de playas. La instalación, bautizada como La carga del pensador, busca confrontar a los negociadores con el impacto humano y ambiental del plástico al que están dando forma legislativa.
Posturas enfrentadas: entre defender empleos o salvar ecosistemas
Aunque hay consenso científico sobre la necesidad de actuar, las posiciones continúan divididas:
| Bloques de negociación | Posición destacada |
|---|---|
| Países petroleros y productores | Rechazan límites a producción por “impacto económico y laboral” |
| Unión Europea y África | Exigen controles obligatorios y prohibición de químicos peligrosos |
| ONG ambientales (Greenpeace, TrashHero) | Reclaman fin de la fabricación masiva de plásticos |
| Industrias químicas | Defienden el plástico “por su papel en salud, alimentos y logística” |
Activistas como Graham Forbes (Greenpeace) son tajantes: “La prioridad debe ser reducir la producción global de plástico. Reciclar no basta”.
El plástico: ¿material útil o bomba ambiental?
Surgido como símbolo del progreso, el plástico tiene hoy una doble cara. Por un lado, resulta fundamental en campos como la medicina moderna (jeringas, catéteres, empaques estériles). Por otro, contamina ríos, mares, entra en la cadena alimentaria y es ingerido por humanos y animales.
- Cada año se producen más de 430 millones de toneladas de plástico
- Más del 65 % se usa una sola vez y se desecha
- Para 2050 se estima que habrá más plástico que peces en el océano, por peso
La batalla por el tratado del siglo
En Ginebra se juega más que un acuerdo diplomático: se define si el mundo será capaz de transformar su modelo de producción y consumo antes de que la crisis del plástico resulte irreversible. Será necesario equilibrar intereses económicos, justicia social y urgencia ambiental. Como dijo Valdivieso al abrir la sesión: “El tratado no se logrará automáticamente. Depende de nuestra voluntad de actuar”.