Una decisión histórica ante la crisis de violencia
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por mayoría la creación de una fuerza internacional de 5,550 miembros para enfrentar la creciente violencia de las pandillas en Haití. La medida transforma la actual misión liderada por Kenia en una “Fuerza de Supresión de Pandillas”, con mayores facultades para detener a presuntos criminales y apoyar a la debilitada Policía Nacional de Haití.
La resolución fue copatrocinada por Estados Unidos y Panamá, y recibió 12 votos a favor, mientras que Rusia, China y Pakistán se abstuvieron. El mandato tendrá una duración inicial de 12 meses, con posibilidad de renovación.
De una misión limitada a una fuerza con más poder
Hasta ahora, la misión multinacional en Haití contaba con menos de 1,000 efectivos, a pesar de que originalmente se planeaba desplegar 2,500. La falta de financiamiento y la expansión acelerada de las pandillas limitaron su efectividad.
Con la nueva resolución, la fuerza se amplía a 5,500 uniformados y 50 civiles, que serán financiados mediante contribuciones voluntarias de los Estados miembros. Además, se le otorgan facultades que antes no existían, como la capacidad de realizar operaciones de inteligencia y arrestos contra líderes de pandillas.
Haití: un país controlado por pandillas
Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, Haití vive una crisis política y de seguridad sin precedentes. El país no ha tenido presidente desde entonces, y las pandillas controlan el 90% de Puerto Príncipe, la capital.
Los grupos criminales han extendido sus actividades al campo, donde realizan saqueos, secuestros, agresiones sexuales y violaciones, generando una crisis humanitaria que ha desplazado a miles de familias.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió en febrero de 2025 que la misión existente no había logrado contener la violencia, lo que llevó a la necesidad de crear una fuerza con más recursos y atribuciones.
Objetivos de la Fuerza de Supresión de Pandillas
La resolución detalla que la nueva fuerza tendrá como misiones principales:
- Neutralizar y disuadir pandillas mediante operaciones dirigidas, solas o junto a la Policía Nacional de Haití.
- Proteger infraestructura crítica, como aeropuertos, puertos, hospitales y escuelas.
- Apoyar a las fuerzas haitianas en la lucha contra el tráfico ilícito de armas.
- Reforzar la seguridad ciudadana, permitiendo la reactivación de servicios públicos y actividades económicas en zonas controladas por las pandillas.
De esta manera, la ONU busca restaurar la autoridad del Estado haitiano y garantizar condiciones mínimas de estabilidad en un país sumido en la violencia.
Retos y perspectivas de la misión
Aunque la resolución marca un paso significativo, los desafíos son enormes. En Haití existen cientos de pandillas armadas, muchas de ellas con arsenales más potentes que los de las fuerzas locales. Además, la desconfianza de la población hacia las misiones internacionales anteriores, acusadas de abusos y violaciones de derechos humanos, será un obstáculo para la legitimidad de la nueva fuerza.
Kenia, que seguirá liderando la misión, ha sido reconocido por la ONU por su compromiso, pero necesitará el apoyo logístico y financiero de otros países para mantener un despliegue efectivo en los próximos meses.
La autorización de una fuerza internacional ampliada en Haití representa un esfuerzo decisivo de la ONU para frenar el poder de las pandillas y estabilizar al país caribeño. Con 5,550 efectivos y un mandato más robusto, la misión busca no solo contener la violencia, sino también sentar las bases para la reconstrucción de un Estado debilitado tras años de crisis.
Sin embargo, el éxito dependerá de la cooperación entre la comunidad internacional, las autoridades haitianas y la aceptación de la población, en un contexto donde la seguridad y los derechos humanos siguen siendo los mayores retos.
