Negociaciones en Abu Dabi vuelven a colocarse en el centro del tablero geopolítico global. El Kremlin confirmó que este miércoles se reanudará la segunda ronda de conversaciones tripartitas entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, un nuevo intento por destrabar un conflicto que se acerca a su cuarto año sin una salida clara.
La elección del emirato no es casual. Abu Dabi se ha consolidado como un espacio neutral para diálogos sensibles, en un momento en que la guerra ha dejado decenas de miles de muertos, millones de desplazados y regiones enteras reducidas a escombros.
Por qué se reanudan ahora las conversaciones
Las conversaciones estaban previstas inicialmente para el fin de semana, pero fueron pospuestas por problemas de coordinación de agendas. Según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, fue necesaria una reorganización entre las tres partes para concretar la reunión el miércoles y jueves.
El contexto es clave: faltan menos de dos semanas para el aniversario de la invasión rusa a gran escala iniciada en febrero de 2022. Washington presiona para mostrar avances diplomáticos, Kiev busca garantías de seguridad reales y Moscú intenta consolidar su posición territorial.
Las negociaciones en Abu Dabi se desarrollan además en un clima de desgaste militar y económico que afecta a todos los actores involucrados.
El territorio, el gran obstáculo
El punto más delicado de la agenda vuelve a ser el control territorial. Rusia ocupa cerca del 20% del territorio ucraniano y presiona para obtener el dominio total de la región oriental de Donetsk, una exigencia que Kiev considera inaceptable.
Para Ucrania, ceder territorio no solo significaría una derrota política, sino una invitación a futuras agresiones. El presidente Volodímir Zelensky ha reiterado que no firmará ningún acuerdo que no disuada de forma efectiva a Moscú de una nueva invasión.
Esta postura explica por qué, pese a que la primera ronda de conversaciones fue calificada como “constructiva”, no se lograron avances sustanciales.
Estados Unidos, presión diplomática y cálculo estratégico
Washington juega un rol central en estas negociaciones en Abu Dabi. La administración estadounidense busca un cierre al conflicto que reduzca la inestabilidad global y el desgaste económico derivado del apoyo militar a Ucrania.
Sin embargo, el proceso no está exento de tensiones. El aplazamiento inicial coincidió con la decisión del negociador jefe estadounidense, Steve Witkoff, de no viajar a Abu Dabi durante el fin de semana. Aun así, contactos paralelos continuaron.
El Kremlin confirmó que su emisario, Kirill Dmitriev, se reunió con representantes estadounidenses en Florida para discutir temas económicos, lo que evidencia que las conversaciones van más allá del campo de batalla.
La tregua energética, una señal frágil
Uno de los pocos avances recientes fue una tregua temporal sobre ataques a infraestructura energética. Según Donald Trump, Vladímir Putin se comprometió a pausar los bombardeos por una semana.
No obstante, Kiev denunció que Rusia retomó ataques el domingo, provocando apagones en regiones como Sumi, Kharkiv, Dnipropetrovsk y Cherkasi. El Kremlin aclaró que la tregua solo estaba prevista hasta ese día, lo que dejó en evidencia la fragilidad de los compromisos actuales.
Esta situación refuerza la percepción de que las negociaciones en Abu Dabi se desarrollan en un entorno de desconfianza mutua.
Zelensky, Putin y el callejón sin salida
Zelensky ha insistido en que la única forma de romper el bloqueo diplomático es una reunión cara a cara con Vladímir Putin. El presidente ruso, sin embargo, condiciona el encuentro a que se realice en Moscú, algo que el mandatario ucraniano rechaza de plano.
Este choque personal y simbólico refleja el nivel de polarización alcanzado tras casi cuatro años de guerra.
Un diálogo necesario, pero con expectativas limitadas
Las negociaciones en Abu Dabi representan un nuevo intento por evitar que el conflicto se prolongue indefinidamente. Sin embargo, las posiciones siguen siendo rígidas y los intereses estratégicos, difíciles de conciliar.
A medida que se acerca el aniversario de la invasión, la comunidad internacional observa con cautela. El diálogo continúa, pero el camino hacia una paz duradera sigue lleno de obstáculos.
Al cierre de esta nueva ronda, el mundo vuelve a preguntarse si las negociaciones en Abu Dabi lograrán algo más que ganar tiempo en una de las guerras más devastadoras del siglo XXI.
