La convocatoria del presidente Nicolás Maduro a una jornada nacional de alistamiento militar generó una respuesta multitudinaria en Venezuela, donde miles de ciudadanos acudieron a plazas y cuarteles para integrarse a la Milicia Nacional Bolivariana. El llamado se produce en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos, cuyo gobierno ha desplegado buques de guerra en el Caribe.
El llamado presidencial y la respuesta ciudadana
El propio mandatario lanzó la invitación a través de sus canales oficiales, señalando: “Nunca más la bota de imperio alguno mancillará este suelo”. Maduro aseguró que la movilización tenía como objetivo reforzar la defensa de la soberanía y la paz nacional, subrayando la importancia de la participación popular en la seguridad del país.
El registro se llevó a cabo durante el fin de semana en Plazas Bolívar y unidades militares en distintas ciudades. Según reportes, la asistencia incluyó a empleados públicos, amas de casa, jubilados y trabajadores independientes, todos bajo la consigna #YoMeAlisto.
Testimonios de los voluntarios
Diversos medios internacionales documentaron la experiencia de quienes se alistaron. Óscar Matheus, auditor de 66 años, expresó: “Estoy acá para cumplir con nuestro país”. Por su parte, Rosy Paravabith, de 51 años, comentó: “La patria nos hace un llamado, nos necesita el país”.
El proceso incluía un registro inicial seguido de una proyección documental sobre episodios históricos, como el bloqueo naval europeo contra Venezuela en 1902, que buscaba contextualizar la importancia de la defensa nacional frente a presiones extranjeras.
La Milicia Nacional Bolivariana y su papel en la FANB
La Milicia Bolivariana es un cuerpo adscrito a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), compuesto en buena parte por civiles. El gobierno la presenta como un mecanismo para garantizar la participación popular en la defensa del país, mientras que críticos señalan su carácter ideológico y su estrecha relación con el oficialismo.
En 2020, la FANB contaba con aproximadamente 343 mil integrantes, de acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). Esa cifra la ubica en un nivel similar al de las fuerzas armadas de México y solo por debajo de Colombia y Brasil dentro de América Latina.
La narrativa oficial frente a Estados Unidos
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, afirmó que la jornada reflejó una “respuesta patriótica del pueblo” frente a lo que calificó como intentos de Washington de “fabricar mentiras y falsos positivos”. El discurso oficial en Caracas sostiene que la presencia militar estadounidense en el Caribe busca preparar una agresión bajo el pretexto de combatir el narcotráfico.
El contexto se ha tensado con el anuncio del envío de tres buques de guerra y 4 mil soldados estadounidenses hacia la región. Aunque Washington sostiene que se trata de una operación antidrogas, en Venezuela se interpreta como un gesto de presión política y militar.
La dimensión simbólica de la convocatoria
Más allá de lo estrictamente militar, el gobierno venezolano planteó la jornada de alistamiento como un acto de unidad nacional y resistencia histórica. Lugares emblemáticos como el palacio de Miraflores y el Cuartel de la Montaña —donde reposan los restos de Hugo Chávez— fueron habilitados como centros de inscripción, reforzando la dimensión simbólica del evento.
El uso de referencias históricas, como la resistencia al bloqueo europeo de principios del siglo XX, buscó enmarcar la movilización dentro de una narrativa de continuidad en la defensa de la soberanía frente a potencias extranjeras.
Incertidumbre sobre los próximos movimientos
Pese a la masiva respuesta ciudadana, todavía no está claro cuántos de los inscritos formarán parte activa de la milicia ni en qué medida esto alterará el equilibrio militar en la región. Tampoco hay certeza sobre la fecha exacta en que los buques de guerra estadounidenses llegarán al Caribe, lo que mantiene un clima de expectativa e incertidumbre.
Mientras tanto, sectores críticos advierten que la politización de la milicia podría profundizar la polarización interna, mientras que simpatizantes del gobierno ven en ella un instrumento de cohesión nacional frente a lo que consideran una amenaza externa.
Soberanía, movilización y tensiones en el Caribe
La jornada de alistamiento convocada por Maduro refleja la combinación de movilización popular, discurso histórico y tensión geopolítica que caracteriza el panorama venezolano actual. Con miles de ciudadanos inscritos en la milicia, el país busca proyectar una imagen de unidad y resistencia, aunque persisten dudas sobre la eficacia militar de esta respuesta.
Al mismo tiempo, la presencia de buques estadounidenses en aguas caribeñas agrega un elemento de presión que podría escalar las tensiones. El desenlace de este episodio dependerá de los próximos movimientos diplomáticos y militares en una región marcada por la fragilidad y la confrontación política.
