Violencia extrema en Colombia: disidencias FARC perpetran múltiples atentados en Cauca y Valle, dejando muertos y heridos. Entérate del impacto y las zonas afectadas.
Una brutal ola de atentados atribuida a las disidencias de las FARC de ‘Iván Mordisco’ sacudió el suroccidente de Colombia este martes 10 de junio de 2025, dejando al menos siete muertos y sembrando el pánico en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.
El suroccidente colombiano se convirtió este martes 10 de junio de 2025 en escenario de una coordinada y sangrienta ofensiva terrorista. Múltiples ataques, atribuidos por las autoridades a las disidencias del autodenominado Estado Mayor Central de las FARC, lideradas por ‘Iván Mordisco’, golpearon simultáneamente diversas localidades en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca, dejando un saldo trágico de víctimas y reavivando los temores sobre la escalada del conflicto armado en la región.
Martes Sangriento: La Ofensiva Terrorista
Desde tempranas horas, una serie de explosiones, ataques con francotiradores y la detonación de carros bomba marcaron una jornada de terror. El director de la Policía Nacional, general Carlos Fernando Triana, confirmó que se registraron más de una decena de atentados. Según las primeras informaciones oficiales, esta ola de violencia estaría vinculada a la conmemoración del tercer aniversario de la muerte en combate de Leider Johany Noscué, alias ‘Mayimbú’, quien fuera un importante cabecilla del Comando Coordinador de Occidente de dichas disidencias.
La simultaneidad y la diversidad de los ataques, que incluyeron desde hostigamientos a estaciones de policía hasta el uso de artefactos explosivos improvisados y vehículos cargados con explosivos, evidencian una capacidad de planificación y ejecución preocupante por parte de estos grupos armados ilegales.
Víctimas y Escenarios del Horror
La violencia se ensañó con miembros de la fuerza pública y civiles en múltiples puntos geográficos:
* Departamento del Cauca:
* En Caloto, el patrullero de la Policía Jair Gonzalo Gurrute, de apenas 24 años, fue asesinado por un francotirador mientras cumplía con su deber.
* En Villa Rica, otro uniformado perdió la vida tras la detonación de un artefacto explosivo en un puesto de control ubicado en el peaje de la localidad.
* Se reportaron hostigamientos y ataques en otros municipios como Buenos Aires, Morales, Timbiquí, Corinto, Patía y Toribío, aunque sin víctimas mortales confirmadas inicialmente en estos puntos.
* Departamento del Valle del Cauca:
* En Cali, la capital del departamento, al menos dos civiles murieron como consecuencia de dos explosiones ocurridas en cercanías de estaciones de policía. La ciudad vivió momentos de pánico con reportes de hasta tres detonaciones.
* En una zona rural de Jamundí, un carro bomba explotó, causando la muerte de dos civiles y del individuo que habría perpetrado el ataque. Otras fuentes reportaron cuatro fallecidos en Jamundí por la explosión de un artefacto improvisado.
* En el puerto de Buenaventura, se registró una explosión en las inmediaciones de un Comando de Atención Inmediata (CAI) de la Policía.
* En Palmira, las autoridades lograron frustrar un posible atentado al descubrir cilindros con emblemas alusivos a las FARC abandonados en la vía que conduce al aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón. La carretera fue cerrada preventivamente mientras unidades antiexplosivos verificaban los artefactos.
Reacciones Oficiales: Condena y Medidas
Las respuestas de las autoridades no se hicieron esperar. El Ministro de Defensa, Pedro Sánchez, atribuyó la oleada de ataques a una reacción desesperada de las disidencias de ‘Iván Mordisco’ ante los recientes éxitos de la ofensiva militar en su contra, especialmente en zonas como el Cañón del Micay y la cordillera nariñense. Sánchez recordó que este grupo abandonó los diálogos de paz con el gobierno en abril de 2024.
* «Estamos entrando a un centro neurálgico de las estructuras de Mordisco… la forma como intentan aliviar presión, porque no pueden confrontar a la fuerza pública, es realizando actos terroristas,» manifestó el Ministro de Defensa.
Desde el ámbito local, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, hizo un llamado vehemente al Gobierno Nacional para que se adopten medidas más contundentes, afirmando que «Cali no puede enfrentar sola esta amenaza. La seguridad es responsabilidad del Estado colombiano. Es hora de que el Gobierno Nacional actúe con toda su fuerza». En la misma línea, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, solicitó formalmente al presidente Gustavo Petro la convocatoria de un Consejo de Seguridad Extraordinario para abordar la «escalada terrorista». Se espera un pronunciamiento del presidente Petro, quien tiene programada una visita a Cali para el día miércoles.
Contexto de Violencia: ¿Fracaso de la «Paz Total»?
Esta nueva embestida de las disidencias de ‘Iván Mordisco’ se produce en un momento de crecientes cuestionamientos a la política de «Paz Total» impulsada por el gobierno del presidente Gustavo Petro. La salida de este grupo de la mesa de negociación ha estado acompañada de un recrudecimiento de sus acciones violentas, lo que plantea serios interrogantes sobre la viabilidad de alcanzar acuerdos con todas las estructuras criminales que operan en el país. El clima de tensión generalizado se ve además alimentado por otros hechos de violencia, como el reciente atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay, que, si bien no está directamente conectado con los eventos del 10 de junio, ilustra la compleja y volátil situación de seguridad que atraviesa Colombia.
Análisis e Implicaciones: Un Desafío Directo al Estado
La serie de atentados coordinados desplegada por las disidencias de ‘Iván Mordisco’ constituye una clara demostración de fuerza y un desafío frontal a la autoridad del Estado colombiano. Estos actos no solo buscan conmemorar a un líder caído, sino también ejercer una presión significativa en un momento en que la fuerza pública intensifica sus operaciones contra estas estructuras y tras la ruptura de los diálogos de paz. La capacidad para ejecutar múltiples ataques de manera casi simultánea en dos departamentos neurálgicos del suroccidente del país revela una preocupante capacidad operativa y de inteligencia por parte de este grupo armado ilegal, que va más allá de simples actos simbólicos y sugiere una estrategia deliberada para generar impacto y desestabilización.
Esta intensificación de la violencia podría obligar al gobierno del presidente Petro a una profunda reevaluación de su estrategia de «Paz Total», endureciendo posiblemente su postura militar y reduciendo el margen para futuras negociaciones con este grupo disidente en particular. A nivel social, estos actos terroristas no solo siembran el miedo y la zozobra, sino que también erosionan la confianza de la ciudadanía en las instituciones encargadas de garantizar la seguridad. Además, corren el riesgo de polarizar aún más el debate político nacional sobre cómo enfrentar eficazmente a los grupos armados ilegales, lo que podría impactar negativamente la gobernabilidad y la cohesión social, especialmente en las regiones más afectadas por el conflicto. La historia reciente de Colombia ha demostrado que las escaladas de violencia suelen conducir a respuestas militares más contundentes y a un endurecimiento del discurso político, lo que podría complicar los esfuerzos por alcanzar una paz sostenible a largo plazo.
