En medio de un panorama político complejo y fragmentado, Líbano comienza el 2025 con una noticia que muchos consideran esperanzadora: Joseph Aoun, comandante del Ejército libanés desde 2017, ha sido elegido como el nuevo presidente del país. Este nombramiento llega tras dos años de vacío institucional y una creciente crisis que ha llevado al borde del colapso económico y social.
Aoun no sólo representa un cambio de rostro en la política libanesa; también encarna la posibilidad de reformar un sistema político plagado de corrupción, clientelismo y dinámicas comunitarias que han obstaculizado la unidad nacional durante más de un siglo.
El desafío de gobernar un país dividido
Una historia de influencia externa
Desde su independencia en 1943, Líbano no ha podido escapar de la influencia regional e internacional. Estados Unidos, Francia, Arabia Saudita e Israel han jugado papeles cruciales en la selección de sus líderes, y Joseph Aoun no es la excepción.
La elección de Aoun traduce una convergencia de intereses geopolíticos en un momento de cambios profundos en la región, marcados por la debacle de Hezbolá y la caída del régimen de Bashar Al-Assad en Siria.
Las promesas del nuevo presidente
1. Monopolio de las armas por parte del Estado
En su discurso de toma de posesión, Aoun prometió que el Estado libanés tendría el control exclusivo de las armas. Este es un mensaje directo a Hezbolá, el poderoso grupo armado que ha operado como un Estado dentro del Estado, desafiando la autoridad central y contribuyendo a la percepción de Líbano como un país dividido.
2. Luchar contra la ocupación israelí
Aoun también aseguró que su administración trabajará para poner fin a la ocupación israelí y repeler cualquier agresión en territorio libanés. Este compromiso, aunque ambicioso, está cargado de simbolismo para un país que busca reafirmar su soberanía.
El reto de reinventar la democracia libanesa
Un Estado fragmentado
Más de 100 años después de su creación, Líbano sigue siendo un Estado profundamente fragmentado, donde las lealtades comunitarias y religiosas prevalecen sobre la identidad nacional. Este sistema ha perpetuado la corrupción y el clientelismo, minando la capacidad del país para avanzar hacia una verdadera democracia.
El papel del Ejército
Como líder militar, Aoun ha logrado mantener la integridad del Ejército, la única institución que refleja la diversidad de la sociedad libanesa. Sin embargo, la pregunta central es si podrá trasladar ese éxito al ámbito político y superar las limitaciones impuestas por los equilibrios de poder internos y externos.
¿Una luz al final del túnel?
Aunque el futuro de Líbano sigue siendo incierto, la elección de Joseph Aoun representa una oportunidad para reconfigurar el poder y reconstruir un país devastado por décadas de conflictos y malas decisiones.
Sin embargo, como bien advierten los analistas, un solo hombre no puede salvar a un país. El éxito de Aoun dependerá de su capacidad para trabajar con los diferentes actores políticos y sociales, así como de la disposición del pueblo libanés para abrazar el cambio.
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