Desde hace seis días, un feroz incendio forestal azota la localidad de Ofunato, en la prefectura de Iwate, Japón. Se trata del mayor desastre de este tipo en tres décadas, con más de 2.100 hectáreas consumidas por las llamas. La situación ha obligado a la evacuación de 4.600 personas y a la intervención de 1.700 bomberos de todo el país, además de 16 helicópteros que trabajan sin descanso para contener el fuego.
El portavoz del gobierno, Yoshimasa Hayashi, aseguró que las autoridades trabajan para frenar la expansión de las llamas y proteger a los residentes. Sin embargo, el incendio sigue extendiéndose hacia la ciudad de Sanriku, amenazando distritos habitados y forzando nuevas evacuaciones.
Un verano extremo y la peor sequía en décadas
El origen del incendio se vincula a las condiciones climáticas extremas que han afectado a Japón en los últimos meses. En febrero, Ofunato registró solo 2,5 mm de precipitaciones, la cifra más baja en la historia de la región, muy por debajo del promedio mensual de 41 mm. Además, el país vivió en 2024 el verano más caluroso desde que se tienen registros, exacerbando la sequía y dejando los bosques vulnerables a incendios.
Las autoridades han reconocido que estos factores climáticos extremos han contribuido a la propagación incontrolable del fuego. La combinación de fuertes vientos y baja humedad ha dificultado los esfuerzos de extinción.
Daños materiales y el impacto en la comunidad
Hasta el momento, se ha confirmado la muerte de una persona y la destrucción de al menos 84 hogares, aunque las cifras podrían aumentar conforme se evalúen los daños. Imágenes televisivas muestran llamas alcanzando viviendas y espesas columnas de humo cubriendo el cielo de Iwate.
Este desastre ha revivido el trauma del terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011, que golpeó fuertemente a Ofunato, dejando a más de 500 personas muertas o desaparecidas. Muchos residentes han expresado su angustia al revivir escenas de devastación similares.
Esfuerzos de contención y apoyo gubernamental
El gobierno japonés ha pedido refuerzos a brigadas de todo el país para fortalecer las labores de extinción. Mientras tanto, equipos de emergencia trabajan para brindar asistencia a los evacuados, ofreciendo refugio temporal, alimentos y atención médica.
El primer ministro Fumio Kishida ha asegurado que el gobierno está movilizando todos los recursos disponibles para controlar la situación y brindar apoyo a las víctimas. Además, se ha iniciado una investigación para determinar la causa exacta del incendio y prevenir futuros desastres similares.
El incendio en Ofunato es un recordatorio de los desafíos que enfrenta Japón ante el cambio climático y la necesidad de reforzar medidas de prevención. Con cientos de bomberos y equipos de emergencia trabajando sin descanso, la prioridad sigue siendo la seguridad de la población y la extinción del fuego antes de que cause más estragos.
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