Israel se aísla: 28 países exigen fin a “matanza inhumana” en Gaza

Israel se aísla: 28 países exigen fin a “matanza inhumana” en Gaza

En una escalada diplomática sin precedentes, 28 países, entre ellos potencias occidentales, han emitido una declaración conjunta exigiendo el fin inmediato de la guerra en Gaza, condenando la «matanza inhumana de civiles» y profundizando el aislamiento internacional de Israel.

La presión internacional sobre Israel ha alcanzado un punto crítico. En un movimiento coordinado que marca un cambio drástico en la postura de sus aliados tradicionales, 28 naciones han firmado una declaración conjunta en la que afirman que la guerra en Gaza «debe terminar ahora». Este comunicado, emitido por los ministros de Asuntos Exteriores de países como el Reino Unido, Canadá, Australia, Japón y una serie de naciones europeas, utiliza un lenguaje inusualmente duro que refleja una creciente impaciencia y frustración con el desarrollo del conflicto.

La declaración no se limita a un llamado genérico a la paz. Denuncia explícitamente «el goteo de ayuda y la matanza inhumana de civiles, incluidos niños, que buscan satisfacer sus necesidades más básicas de agua y comida». Este lenguaje representa una escalada retórica significativa, alejándose de los habituales comunicados diplomáticos para acercarse a las descripciones utilizadas por organizaciones de derechos humanos y cortes internacionales.

Una condena que resuena en el mundo

La declaración es la señal más clara hasta la fecha del profundo aislamiento en el que se encuentra el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu. La coalición de firmantes no está compuesta por adversarios tradicionales de Israel, sino por naciones que históricamente han mantenido lazos estrechos con el país. Este acto coordinado sugiere que la paciencia de estos aliados se ha agotado ante la catástrofe humanitaria en la Franja de Gaza, donde el número de palestinos fallecidos ya supera los 59,000, según el Ministerio de Salud de Gaza, que indica que más de la mitad de las víctimas son mujeres y niños.

El documento exige un alto el fuego inmediato y el inicio de un camino político hacia la paz en la región. Este llamado se produce después de que en mayo, países como Gran Bretaña, Francia y Canadá ya hubieran emitido una advertencia similar, amenazando con «acciones concretas» si Israel no detenía sus operaciones militares en Gaza.

La desafiante respuesta de Israel

La reacción del gobierno israelí fue inmediata y desafiante. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel rechazó la declaración, calificándola de «desconectada de la realidad» y afirmando que «envía un mensaje equivocado a Hamás». Según la postura israelí, es Hamás quien prolonga la guerra al negarse a aceptar una propuesta de alto el fuego temporal y liberación de rehenes respaldada por Israel.

Israel ha sostenido consistentemente que sus fuerzas han actuado de acuerdo con el derecho internacional, culpando a Hamás por las muertes de civiles al operar desde zonas densamente pobladas. Además, afirma haber permitido la entrada de suficiente ayuda humanitaria, acusando al grupo militante de desviar gran parte de ella, una afirmación que las Naciones Unidas no han podido corroborar a gran escala.

Implicaciones de un aislamiento creciente

Este choque frontal entre Israel y sus aliados tradicionales abre un nuevo y peligroso capítulo en el conflicto. El uso de términos como «matanza inhumana» por parte de gobiernos occidentales acerca su postura a la de la Corte Penal Internacional, que ya ha solicitado una orden de arresto contra el primer ministro Netanyahu por presuntos crímenes de guerra.

Este cambio de lenguaje no es casual; es una señal deliberada de que el paraguas político que Israel ha disfrutado por parte de estas naciones se está desgastando rápidamente. La pregunta que surge es si esta presión retórica se traducirá en acciones tangibles, como sanciones económicas o embargos de armas, medidas que hasta hace poco eran consideradas impensables.

El conflicto, que comenzó tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, donde murieron alrededor de 1,200 personas y 251 fueron tomadas como rehenes, se encuentra en una encrucijada. Con las negociaciones de alto el fuego estancadas y la presión diplomática en su punto más alto, la comunidad internacional observa si este frente unido de 28 naciones logrará finalmente cambiar el curso de una guerra devastadora.

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