Cuando el cielo nocturno de Lahore se iluminó con fuego antiaéreo, muchos pensaron que era solo otro simulacro. Pero esa noche, el rugido de los drones y el estallido de misiles marcaron el inicio del mayor enfrentamiento entre India y Pakistán en más de dos décadas.
Todo comenzó con lo que India calificó como un ataque coordinado de Pakistán con drones y misiles sobre objetivos militares en Jammu y Cachemira, Amritsar y Chandigarh. Fue una ofensiva que no pasó desapercibida: sistemas de defensa activados, cielos cerrados y una respuesta inmediata.
“Respondimos con la misma intensidad y precisión”, dijo el Ministerio de Defensa indio. Al amanecer, radares pakistaníes y un sistema de defensa aérea en Lahore habían sido destruidos, según fuentes oficiales de Nueva Delhi.
La respuesta de Pakistán: 25 drones derribados
La mañana siguiente, Pakistán no solo negó los ataques iniciales, sino que informó del derribo de 25 drones Harop de fabricación israelí. Uno incluso habría alcanzado un objetivo militar cerca de Lahore, dejando varios soldados heridos.
Desde Rawalpindi, el vocero del ejército pakistaní declaró: “India mostró otra agresión directa. Esto no quedará sin respuesta”.
El aeropuerto de Karachi fue cerrado temporalmente, mientras Islamabad y Lahore también suspendieron vuelos brevemente, lo que dejó claro que el conflicto había traspasado el ámbito militar y comenzaba a afectar a la vida civil.
Cifras de una escalada sin precedentes
En menos de 48 horas, más de 45 personas murieron. Del lado indio, 16 muertos, entre ellos cinco niños. En Pakistán, se contaron al menos 31 civiles muertos, además de heridos militares.
Ambas naciones, armadas nuclearmente, parecen seguir el patrón de viejos conflictos: ataques, represalias, diplomacia tensa y víctimas inocentes.
Cachemira: la eterna herida abierta
Cachemira, una región de mayoría musulmana, dividida pero reclamada por ambos países, vuelve a ser el punto álgido del conflicto. India acusó a grupos como Lashkar-e-Taiba, con base en Pakistán, del atentado reciente en Pahalgam que dejó 26 turistas hindúes muertos.
Esto detonó una cadena de acusaciones y acciones militares. India afirmó haber destruido nueve “campamentos terroristas” en Pakistán, mientras Islamabad niega su implicación y exige una investigación independiente.
¿Camino a la desescalada o a la guerra?
Mientras diplomáticos de Irán y Estados Unidos intentan mediar, la tensión crece. Los analistas temen una guerra abierta, aunque otros apuntan a que ambas partes buscarán “salvar las apariencias” sin llegar al punto de no retorno.
India dice estar preparada. Pakistán también. Y el mundo contiene el aliento.
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