En un giro tenso que podría alterar el equilibrio de Asia del Sur, el Gobierno de India anunció la prohibición inmediata de todas las importaciones desde Pakistán. Esta drástica medida surge después de que Nueva Delhi señalara que existen «vínculos transfronterizos» con el reciente atentado terrorista en Cachemira, que cobró la vida de decenas de turistas.
La decisión, publicada oficialmente por el Ministerio de Comercio de India, se enmarca en una estrategia más amplia que incluye la suspensión del Tratado de Aguas del Indo, la expulsión de diplomáticos paquistaníes y el cierre del espacio aéreo, medidas que no se tomaban con esta intensidad desde el conflicto de Pulwama en 2019.
Una historia repetida: El eterno ciclo de tensiones
La relación entre India y Pakistán está marcada por la desconfianza. Desde la partición de 1947, los dos países han librado guerras, conflictos fronterizos y constantes disputas diplomáticas, especialmente por Cachemira, una región estratégicamente vital que ambos reclaman.
El atentado del 22 de abril en Cachemira reavivó los temores. Los medios indios informaron que el ataque fue perpetrado por un grupo con presuntos vínculos con territorio paquistaní. Para el gobierno del primer ministro Narendra Modi, esto fue suficiente para tomar medidas extremas.
Impacto económico y simbólico de la prohibición
India importaba desde Pakistán frutas, frutos secos, plantas medicinales y químicos orgánicos, mientras que exportaba productos farmacéuticos y químicos por millones de dólares. La ruptura no solo frena ese comercio, también envía un mensaje político contundente.
La Dirección General de Comercio Exterior aclaró que toda excepción requerirá aprobación directa del gobierno, lo que deja a los empresarios sin margen de maniobra.
La respuesta de Pakistán: diplomacia y demostración militar
El gobierno del primer ministro Shehbaz Sharif no tardó en actuar. En un intento por reducir las tensiones, pidió la mediación de países clave del Golfo, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. En paralelo, realizó una prueba del misil Abdali, con capacidad de alcanzar hasta 450 km, justo cuando la tensión con India se encuentra en un punto álgido.
La maniobra, aunque presentada como un “entrenamiento rutinario”, envía una señal clara: Pakistán está preparado para una escalada, si India decide avanzar con represalias militares.
¿Nuevo capítulo en la rivalidad nuclear?
Con ambas potencias nucleares intensificando el discurso, la comunidad internacional observa con creciente preocupación. El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) podría reincorporar a Pakistán en su “lista gris”, medida que limitaría su acceso a financiamiento global.Mientras tanto, la población civil en ambos lados de la frontera enfrenta la incertidumbre, atrapada entre decisiones diplomáticas, intereses geoestratégicos y un legado de violencia sin resolver.
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