La incertidumbre electoral se ha convertido en el sentimiento dominante en Honduras. En barrios, plazas, taxis, mercados y redes sociales, la misma pregunta se repite desde el domingo por la noche: ¿por qué no avanza el conteo? La noche electoral, que debió traer certezas, dejó en cambio un silencio incómodo que se ha ido espesando con el paso de las horas.
A las familias que siguieron la jornada desde sus casas, a los jóvenes que participaron como observadores y a los votantes que formaron largas filas con la esperanza de un cambio, los días posteriores les devolvieron la frustración de un sistema que parece no avanzar. Y es que el CNE no ha logrado mostrar un panorama definitivo después de más de 48 horas, encendiendo las alarmas sobre el rumbo del país.
El conteo que no avanza y que vuelve a abrir viejas heridas
El lunes, el CNE reportó su última actualización con el 57.03% de actas procesadas: un empate técnico entre Nasry Asfura y Salvador Nasralla que, lejos de dar tranquilidad, alimentó la tensión. Desde entonces, nada más.
El Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), la herramienta clave para dar celeridad al escrutinio, fue cerrado sin más explicaciones que la necesidad de validar actas no transmitidas.
Los hondureños recordaron de inmediato aquel apagón de 2017, cuando Nasralla —entonces también puntero— perdió ventaja repentinamente después de una misteriosa caída del sistema. Las calles aún guardan memoria de aquel episodio que concluyó con denuncias de fraude y días de crisis.
Por eso, el actual conteo a cuentagotas no solo retrasó resultados: abrió una herida que nunca terminó de cerrarse.
Candidatos presionan y la disputa se intensifica
Asfura asegura que tiene las actas que lo dan como ganador; Nasralla afirma lo mismo. Ambos llaman a la calma, pero ninguno renuncia a reivindicar su ventaja. Sus seguidores, en redes y calles, exigen claridad.
Rixi Moncada, tercera en la contienda según los datos preliminares, observa desde atrás, consciente de que el escrutinio final podría modificar porcentajes, pero no la disputa central entre los dos principales aspirantes.
En medio de esta atmósfera, un nuevo elemento elevó la presión: un mensaje del expresidente estadounidense Donald Trump, quien acusó públicamente a Honduras de intentar alterar los resultados. El comentario, replicado millones de veces, añadió fuego a un ambiente ya encendido.
La mitad del camino: el corazón de la incertidumbre electoral
En este punto de la historia, cuando el país esperaba claridad, la incertidumbre electoral está en su máximo. La gran pregunta es: ¿qué pasa con el 47% de actas faltantes?
El CNE explicó que muchas fueron escaneadas pero no transmitidas; otras ni siquiera pudieron escanearse. Todas deberán llegar físicamente al Centro Logístico Electoral para un escrutinio especial y luego general.
El organismo tiene 30 días para completar este proceso, pero los hondureños temen que la demora prolongada desgaste la confianza pública. La OEA, a pesar de felicitar el desarrollo de la jornada, pidió fortalecer urgentemente el sistema de divulgación de resultados para evitar escenarios como este.
Honduras entre la calma y el desasosiego
El país entero está en pausa. La economía sigue, las calles se mueven, el ruido cotidiano continúa, pero en el fondo todo está suspendido a la espera de un anuncio oficial. La tensión no ha estallado, pero se percibe; es una quietud que sabe a nerviosismo.
Mientras tanto, el CNE pide paciencia. “No podemos sumar actas con inconsistencias”, explican. Su mensaje es institucional, técnico, frío. Pero las emociones no entienden de tecnicismos.
Un país que exige confianza y transparencia
La noche electoral terminó, pero la historia aún no. Lo que ocurra en los próximos días será determinante no solo para quién gobernará, sino para la credibilidad del sistema democrático hondureño.
Hoy, Honduras vive atrapada en una incertidumbre electoral que ya inició, llegó a su punto crítico a mitad del proceso y que, si no se resuelve con transparencia, podría marcar profundamente el final de esta contienda.
La única certeza, por ahora, es que la incertidumbre electoral seguirá acompañando cada conversación, cada análisis y cada expectativa hasta que el CNE publique el resultado definitivo.
