Guerra Rusia-Ucrania: Intercambio de caídos fracasa entre acusaciones

Rusia y Ucrania se acusan mutuamente por el fracaso en el intercambio de cuerpos de soldados.

Un planificado intercambio de cuerpos de soldados caídos entre Rusia y Ucrania se frustró este domingo 8 de junio entre acusaciones mutuas, mientras Moscú reivindica avances en el frente oriental y drones ucranianos vuelven a golpear territorio ruso, incluyendo aeropuertos de la capital. 

La guerra entre Rusia y Ucrania ha sumado un nuevo y doloroso capítulo, con el fracaso de un esperado intercambio de cuerpos de soldados caídos en combate. Ambas partes se han lanzado acusaciones mutuas por la frustración de esta operación humanitaria, mientras en el terreno los combates se intensifican, con Rusia anunciando avances significativos en el este de Ucrania y Kyiv respondiendo con nuevos ataques de drones en profundidad sobre territorio ruso.

Intercambio de caídos fracasa entre acusaciones

Una cuestión humanitaria fundamental, la repatriación de los caídos en combate (KIA, por sus siglas en inglés), se ha convertido en el más reciente campo de batalla informativo entre Moscú y Kyiv. Rusia afirmó este domingo estar esperando la confirmación de Ucrania para proceder con un intercambio planificado de hasta 6,000 cuerpos de soldados. Según el teniente general Alexander Zorin, representante del grupo negociador ruso, Moscú ya habría entregado un primer lote de 1,212 cuerpos de soldados ucranianos en un punto de la frontera, pero alega que Kyiv pospuso el canje.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, elevó el tono de la acusación, cuestionando si la decisión de no recibir los cuerpos partió directamente del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy o si «alguien de la OTAN lo prohibió» Estas declaraciones sugieren un intento de sembrar discordia interna en Ucrania o entre Ucrania y sus aliados occidentales.

Por su parte, las autoridades ucranianas han negado categóricamente cualquier retraso imputable a Kyiv. Afirman que los planes acordados durante las conversaciones directas en Estambul la semana pasada siguen su curso. El jefe de la inteligencia ucraniana, Kyrylo Budanov, calificó las declaraciones rusas como intentos de «dictar unilateralmente los parámetros del proceso de intercambio» y denunció un «juego sucio informativo» por parte de Moscú. Budanov aseguró que la repatriación de los cuerpos comenzará la próxima semana, tal como se había acordado, y que «todo avanza según el plan, a pesar del sucio juego informativo del enemigo».

«Estamos adhiriéndonos cuidadosamente a los acuerdos alcanzados en Estambul. Quién, cuándo y cómo intercambiar no debe ser decisión única de alguien. Hay una preparación cuidadosa en curso.» – Kyrylo Budanov, jefe de la inteligencia ucraniana.

Esta guerra de narrativas en torno a una cuestión tan sensible como la devolución de los caídos a sus familias subraya la profunda desconfianza existente entre ambas partes, un factor que dificulta no solo los procesos humanitarios sino cualquier posible avance hacia negociaciones de paz.

Rusia reivindica avances significativos en el frente este

En el plano militar, el Ministerio de Defensa ruso anunció este domingo que sus fuerzas han alcanzado el borde occidental de la región de Donetsk y que están «desarrollando la ofensiva» en la vecina región de Dnipropetrovsk. De confirmarse la incursión en Dnipropetrovsk, marcaría la primera vez que las tropas rusas penetran en esta región desde el inicio de la invasión a gran escala, lo que supondría un revés considerable para las ya exigidas fuerzas ucranianas.

Paralelamente, el Estado Mayor ucraniano informó de 75 enfrentamientos de combate a lo largo de toda la línea del frente durante la jornada, concentrándose la lucha más intensa en las direcciones de Kursk (en territorio ruso, donde Ucrania afirma haber repelido 11 ataques enemigos) y Pokrovsk (en Donetsk). Las fuerzas ucranianas detallaron múltiples intentos de avance rusos y contraataques en diversas áreas. Esta actividad bélica sugiere una ofensiva rusa concertada y multifacética.

Drones ucranianos vuelven a golpear Moscú y otras regiones rusas

 La capacidad de Ucrania para llevar la guerra a territorio ruso quedó nuevamente de manifiesto. Los aeropuertos internacionales de Vnukovo y Domodedovo en Moscú, así como el aeropuerto de Zhukovsky, suspendieron vuelos temporalmente durante la noche y la madrugada del domingo debido a ataques con drones ucranianos. El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber derribado 61 drones ucranianos durante la noche, incluyendo varios cerca de la capital.

Los ataques con drones ucranianos también causaron daños y heridos en otras regiones rusas. Cinco personas resultaron heridas en un ataque a un estacionamiento en la región de Belgorod, fronteriza con Ucrania, y otras dos personas sufrieron heridas a consecuencia de un incendio provocado por un dron en una planta química en la región de Tula, al sur de Moscú.

Por su parte, la Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó un total de 49 drones explosivos y señuelos, además de tres misiles, contra territorio ucraniano durante la noche. Según el comunicado, 40 de estos drones fueron derribados o neutralizados mediante guerra electrónica. Los ataques aéreos rusos también continuaron golpeando la región de Járkov, donde una persona murió y otra resultó gravemente herida este domingo. Estos se suman a los ataques del sábado sobre la capital regional, Járkov, que dejaron un saldo de seis muertos y más de dos docenas de heridos. El alcalde de Járkov describió el ataque del sábado como «el más potente» desde el inicio de la guerra.

El costo humano y material de una guerra sin tregua

La intensidad de los combates se refleja en las cifras de bajas reportadas. Según el Estado Mayor ucraniano, entre el 7 y el 8 de junio, las fuerzas rusas perdieron 1,120 soldados, 1 aeronave, 42 sistemas de artillería y 146 vehículos. Kyiv sostiene que las pérdidas totales de personal ruso desde el inicio de la invasión a gran escala superan los 996,000 efectivos.

Estas cifras, aunque no pueden ser verificadas independientemente, pintan un cuadro de un conflicto extremadamente costoso. Análisis de fotografías satelitales del pasado miércoles revelaron la destrucción de siete bombarderos estratégicos rusos en un ataque con drones a la base aérea de Belaya, en Siberia Oriental.

La situación actual refuerza la percepción de una guerra de desgaste prolongada, donde ambas partes parecen dispuestas a asumir altos costos humanos y materiales, sin un final claro a la vista.

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