¿Quién es Cilia Flores, la “poderosa” esposa de Nicolás Maduro?

Cilia Flores, esposa de Maduro, construyó su propio poder político en Venezuela, considerada una de las mujeres más influyentes del chavismo.

¿Quién es Cilia Flores, la “poderosa” esposa de Nicolás Maduro?

Cilia Flores, conocida en el entorno oficialista como la “primera combatiente” de Venezuela, ha sido una figura central del chavismo durante más de dos décadas. Aunque suele mantenerse fuera de los reflectores, su influencia política es ampliamente reconocida dentro y fuera del país.

Esposa del presidente Nicolás Maduro desde 2013, Flores ha acompañado el proyecto chavista desde sus orígenes y ha ocupado cargos clave en el aparato político venezolano, lo que la ha convertido en una de las mujeres más poderosas del régimen.

¿Quién es Cilia Flores?

Cilia Flores nació en 1956 en Tinaquillo, estado Cojedes, y creció en zonas populares del oeste de Caracas. Abogada especializada en derecho laboral y penal, se integró al movimiento chavista en los años noventa, cuando brindaba asesoría legal a Hugo Chávez y a militares involucrados en el intento de golpe de Estado de 1992.

Fue en ese entorno donde conoció a Nicolás Maduro, quien participaba activamente en la campaña por la liberación de Chávez y formaba parte de su equipo de seguridad. Desde entonces, ambos mantuvieron una relación personal y política que se consolidó con el ascenso del chavismo al poder.

Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro.
Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro.

Su carrera política

Flores inició su trayectoria electoral en el año 2000, cuando fue elegida diputada a la Asamblea Nacional. Repitió en 2005 y, en 2006, se convirtió en la primera mujer en presidir el Parlamento venezolano, cargo que asumió tras la salida de Maduro, quien fue designado canciller por Hugo Chávez.

Durante su gestión legislativa, impulsó medidas polémicas, como la restricción del acceso de la prensa al hemiciclo. También fue señalada por presunto nepotismo al contratar a familiares en el Congreso, acusaciones que negó formalmente, aunque reconoció públicamente algunas contrataciones.

Cercanía con Hugo Chávez

Entre 2009 y 2011, Cilia Flores fue segunda vicepresidenta del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), entonces encabezado por Hugo Chávez. En 2012, el propio Chávez la nombró procuradora general de la República, uno de los cargos jurídicos más relevantes del país.

Acompañó a Chávez en Cuba durante sus últimos meses de vida, cuando el líder chavista recibía tratamiento médico. Esa cercanía fortaleció su posición dentro del movimiento y la consolidó como una figura de confianza del núcleo duro del poder.

El papel como primera combatiente

Tras la llegada de Maduro a la Presidencia, el cargo tradicional de primera dama fue sustituido por el de “primera combatiente”, un término con el que el mandatario buscó romper con lo que consideraba símbolos elitistas.

Desde entonces, Flores redujo significativamente su exposición pública. Limitó sus apariciones a espacios controlados, como el programa radial “Con Cilia en familia”, y evitó competir mediáticamente con el presidente, manteniendo un perfil bajo pero estratégico.

Controversias internacionales

El nombre de Cilia Flores volvió al centro del debate internacional en 2015, cuando dos de sus sobrinos fueron detenidos por la DEA en Haití, acusados de conspirar para introducir cocaína a Estados Unidos. Flores calificó el hecho como un secuestro, pero ambos fueron juzgados y condenados en Nueva York.

En 2022, los sobrinos fueron liberados como parte de un intercambio de prisioneros entre los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos, lo que reavivó las críticas sobre el entorno cercano al poder chavista.

Recientemente, autoridades estadounidenses informaron que tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores fueron acusados formalmente en el Distrito Sur de Nueva York. De acuerdo con el Departamento de Justicia, los cargos incluyen conspiración para el narcoterrorismo y delitos relacionados con el tráfico de drogas y armas.

El caso coloca nuevamente a Flores bajo el escrutinio internacional y refuerza la percepción de que su papel dentro del régimen venezolano va más allá del acompañamiento simbólico al presidente.

Salir de la versión móvil