Mientras Teherán celebra funerales masivos para sus mandos, el Pentágono revela el uso de la devastadora bomba GBU-57. Descubre por qué te importa esta peligrosa dualidad.
En una escalada de mensajes contradictorios, Irán despidió a 60 altos mandos y científicos en un funeral masivo en Teherán este sábado, mientras Estados Unidos confirmaba haber utilizado su más potente bomba «revienta-búnkeres», la GBU-57, contra instalaciones nucleares iraníes.
El mundo observa con tensión una peligrosa partida de ajedrez geopolítico en Oriente Medio. La jornada del 28 de junio de 2025 encapsuló la naturaleza dual del conflicto: por un lado, actos de luto y desafío nacionalista en las calles de Irán; por otro, la fría confirmación de una demostración de poderío tecnológico y militar por parte de Estados Unidos. Esta combinación de guerra cinética y diplomacia de alto riesgo mantiene a la comunidad internacional en vilo, donde cada acción militar es, en realidad, un mensaje calculado.
Luto y furia en Teherán: Un funeral convertido en acto de desafío
Las calles de Teherán se convirtieron en un mar de gente para despedir a 60 de las víctimas de los ataques israelíes durante la llamada «guerra de los 12 días». Entre los féretros se encontraban los de altos mandos de la Guardia Revolucionaria, como el general Hosein Salamí, y científicos nucleares clave como Mehdi Tehranchi.
La ceremonia, a la que asistieron, según medios estatales, cerca de un millón de personas, fue un acto de Estado cargado de simbolismo. Figuras de la cúpula del poder iraní, incluyendo al presidente Masud Pezeshkian y al comandante de la Fuerza Quds, Esmail Qaani, encabezaron el cortejo fúnebre entre gritos de «muerte a América» y «muerte a Israel».
«Este funeral no fue solo un ritual de despedida, representó la unidad de una nación que respondió al asesinato con el lenguaje de la presencia», indicó un comunicado oficial iraní.
Añadiendo un giro de intriga a la jornada, Ali Shamkhani, asesor del líder supremo Ali Jameneí, reapareció en público durante el funeral. A Shamkhani se le había dado por muerto en los primeros días del conflicto, lo que evidencia la intensa guerra de información y propaganda que acompaña a las acciones militares.
«El martillo de medianoche»: La tecnología de destrucción entra en escena
Casi simultáneamente a los eventos en Teherán, el Pentágono confirmó detalles de su operación contra Irán, revelando el uso de la bomba GBU-57, conocida como «Massive Ordnance Penetrator» (MOP) o «revienta-búnkeres». Se trata de una de las armas no nucleares más poderosas del arsenal estadounidense.
Las especificaciones de la GBU-57 son una demostración de fuerza en sí mismas:
- Peso: 14,000 kilogramos (14 toneladas).
- Longitud: 6.2 metros.
- Capacidad de Penetración: Puede atravesar hasta 60 metros de tierra o 18 metros de concreto reforzado antes de detonar su carga explosiva de más de 2,400 kg.
Según el Departamento de Defensa de EE.UU., bombarderos sigilosos B-2 Spirit lanzaron un total de 14 de estas bombas entre el 21 y 22 de junio contra las instalaciones subterráneas de enriquecimiento de uranio en Fordow y Natanz.
Las declaraciones sobre la efectividad del ataque son contradictorias, reflejando la batalla por controlar la narrativa. Mientras la CIA y el ejército israelí aseguran que el programa nuclear iraní sufrió un daño «grave» y «sistémico» que lo retrasará por años , informes preliminares filtrados al Pentágono sugieren que el revés podría ser de solo unos meses, poniendo en duda el discurso triunfalista de la Casa Blanca.
El doble discurso: bombas y ramas de olivo
La estrategia de la administración Trump se ha caracterizado por esta dualidad. El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó la operación como «la más compleja y secreta de la historia» y un éxito «irrefutable». Sin embargo, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que «la vía diplomática con Irán sigue abierta».
Esta oferta fue recibida con escepticismo en Teherán. El canciller iraní, Abás Araqchí, desestimó las conversaciones en el contexto actual, mientras que el líder supremo Jameneí fue más directo en un mensaje televisado: «Irán se burla de las palabras de Trump. No nos rendiremos».
Este cruce de declaraciones demuestra que el conflicto se libra tanto en el terreno como en la esfera pública. El uso de armamento avanzado como la GBU-57 no solo busca la destrucción física, sino enviar un mensaje inequívoco de capacidad militar. De la misma manera, los funerales masivos no son solo un acto de luto, sino una demostración de unidad nacional y desafío ante una audiencia global.
El frente olvidado: Gaza bajo fuego cruzado
Mientras la atención mundial se centra en el duelo entre EE.UU., Israel e Irán, la situación en la Franja de Gaza continúa deteriorándose. Las fuerzas israelíes mantienen sus operaciones, causando la muerte de al menos 50 palestinos en las últimas horas. Según informes, varias de estas víctimas fallecieron mientras esperaban en puntos de reparto de ayuda humanitaria.
La controversia se ha intensificado tras la publicación de un reporte del diario israelí Haaretz, que asegura que los soldados en Gaza han recibido órdenes de disparar contra palestinos desarmados durante estas distribuciones. Organizaciones como Médicos sin Fronteras y la relatora de la ONU, Francesca Albanese, han calificado la situación de «farsa que encubre una matanza» y «genocidio», respectivamente.
El mundo se encuentra, por tanto, ante un escenario de peligrosa ambigüedad. Un conflicto que se gestiona con bombas de 14 toneladas y, al mismo tiempo, con comunicados diplomáticos, dejando a la comunidad internacional a la espera del próximo movimiento en esta compleja confrontación.
