Estados Unidos ejecutó un ataque masivo con bombarderos sigilosos contra tres instalaciones nucleares clave en Irán, en una escalada dramática que ha provocado la represalia inmediata de Teherán y ha puesto a la comunidad internacional al borde de un conflicto a gran escala.
El ataque, denominado «Operación Martillo de Medianoche», representa una de las acciones militares más significativas de los últimos años y ha reconfigurado instantáneamente el tablero geopolítico global. La operación, que según informes involucró a 125 aeronaves y 75 misiles, se ejecutó en tan solo 25 minutos, demostrando una capacidad ofensiva abrumadora.
El ataque: Una demostración de fuerza sin precedentes
La ofensiva estadounidense se centró en neutralizar el corazón del programa nuclear iraní, atacando las instalaciones de Fordow, Natanz e Isfahan. El ataque a Fordow, una planta subterránea construida para resistir bombardeos convencionales, fue particularmente notable. Se utilizaron al menos siete bombarderos sigilosos B-2 Spirit, armados con bombas antibúnker GBU-57, diseñadas para penetrar decenas de metros de roca y hormigón, un claro mensaje sobre la capacidad tecnológica de Estados Unidos.
El éxito de la misión se atribuye a la combinación de la tecnología sigilosa de los B-2 y a una estrategia de debilitamiento previo de las defensas aéreas iraníes, presuntamente llevada a cabo por Israel en las semanas anteriores. Sin embargo, la operación no estuvo exenta de intriga. Imágenes satelitales sugieren que Irán podría haber movilizado un convoy con 400 kilos de uranio altamente enriquecido días antes del ataque, lo que plantea una pregunta crítica: ¿fue el bombardeo una respuesta a este movimiento o un golpe que llegó demasiado tarde?.
La furia de Irán y la respuesta inmediata
La reacción de Teherán fue inmediata y contundente. Las Fuerzas Armadas de Irán anunciaron el lanzamiento de un nuevo misil balístico con «múltiples cabezas explosivas» hacia Israel, activando las sirenas antiaéreas en el centro y norte del país y dejando un saldo de al menos 86 heridos.
«Tú iniciaste la guerra, pero la acabaremos nosotros», fue la amenaza directa de Irán a la administración estadounidense, advirtiendo sobre «consecuencias duraderas» y reservándose «todas las opciones» para responder.
Israel, por su parte, no solo se defendió, sino que contraatacó, afirmando haber bombardeado seis aeropuertos iraníes y la sede de la Guardia Revolucionaria en Teherán «con una fuerza sin precedentes».
Un mundo dividido y al borde de la escalada
La comunidad internacional ha reaccionado con una mezcla de apoyo cauteloso y condena enérgica, evidenciando las profundas fracturas geopolíticas.
* Aliados de EE. UU.: El Reino Unido y otros aliados europeos respaldaron la necesidad de impedir que Irán desarrolle un arma nuclear, pero hicieron un llamado urgente a la «contención» para evitar una escalada regional.
* Potencias Oponentes: Rusia y China condenaron el ataque de manera inequívoca. El presidente Vladimir Putin lo calificó de «agresión absolutamente injustificada», mientras que China lo consideró una grave violación del derecho internacional.
* Potencias Regionales: Las naciones árabes, incluyendo Arabia Saudita, expresaron una profunda preocupación y pidieron moderación a todas las partes, temiendo que el conflicto se desborde y desestabilice toda la región.
* Organismos Internacionales: El Secretario General de la ONU, António Guterres, se declaró «gravemente alarmado» por el riesgo de que el conflicto se salga de control. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) convocó a una reunión de emergencia, advirtiendo que el ataque amenaza con derrumbar todo el régimen de no proliferación nuclear.
El análisis de la situación distingue entre una victoria táctica y un resultado estratégico incierto. Si bien Estados Unidos e Israel demostraron su superioridad militar, la acción ha internacionalizado el conflicto a un nuevo nivel. El riesgo ahora es que esta demostración de fuerza se transforme en el detonante de una guerra regional más amplia, imprevisible y peligrosa, con consecuencias catastróficas para la seguridad y la economía mundial.
