El Primer Ministro de Eslovaquia, Robert Fico, anunció este domingo 8 de junio de 2025 que su país bloqueará cualquier nueva sanción de la Unión Europea contra Rusia que perjudique los intereses nacionales eslovacos, una postura que podría complicar el próximo 18º paquete de medidas de la UE contra Moscú.
La unidad de la Unión Europea frente a Rusia enfrenta un nuevo desafío. El Primer Ministro de Eslovaquia, Robert Fico, ha lanzado una advertencia contundente este domingo: su país está dispuesto a vetar futuras sanciones contra Moscú si considera que estas van en detrimento de los intereses económicos y nacionales eslovacos. Esta postura podría tener serias implicaciones para la política exterior común del bloque, especialmente en la antesala de la discusión del 18º paquete de sanciones contra Rusia.
La Advertencia de Fico: «No a Costa de Eslovaquia»
En una rueda de prensa televisada este 8 de junio, Robert Fico fue explícito sobre la línea roja que su gobierno no cruzará. “Si hay una sanción que nos perjudique, nunca votaré por ella”, sentenció el mandatario. Fico matizó que Eslovaquia desea ser un «actor constructivo en la Unión Europea», pero insistió en que esto no sucederá “a expensas de la República Eslovaca”.
El Primer Ministro se refirió a una resolución aprobada por el parlamento eslovaco el pasado jueves, la cual insta al gobierno a no votar a favor de nuevas sanciones contra Rusia. Fico calificó esta resolución como una “fuerte herramienta política” que utilizará para sostener su postura.
Esta declaración pone de manifiesto la tensión entre los intereses nacionales y la cohesión de la UE, especialmente considerando la dependencia energética de Rusia que aún mantiene Eslovaquia.
“Si hay una sanción que nos perjudique, nunca votaré por ella. Me interesa ser un actor constructivo en la Unión Europea, pero no a expensas de la República Eslovaca.”
— Robert Fico, Primer Ministro de Eslovaquia
El Contexto Eslovaco: Giro en la Política Exterior
Desde que Robert Fico, líder del partido izquierdista-populista Smer, volvió al poder, Eslovaquia ha tomado distancia de la postura común de sus aliados occidentales respecto al conflicto en Ucrania, a pesar de ser miembro tanto de la UE como de la OTAN.
Una de sus decisiones más controversiales ha sido la suspensión de la ayuda militar oficial a Kyiv. Fico ha reiterado su escepticismo hacia las sanciones a Moscú, argumentando que afectan más a la economía europea que a la rusa.
Un ejemplo concreto es su rechazo a cualquier medida que impida la importación de combustible nuclear ruso, clave para las centrales nucleares eslovacas.
A pesar de su retórica crítica, es importante señalar que Eslovaquia no ha bloqueado ninguno de los 17 paquetes anteriores de sanciones de la UE desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania. Sin embargo, el respaldo parlamentario y el tono más firme de Fico indican que esta postura podría endurecerse de manera efectiva.

Implicaciones para el 18º Paquete de Sanciones de la UE
La Unión Europea trabaja actualmente en el diseño de su 18º paquete de sanciones contra Moscú, centrado en sectores estratégicos como la energía, las finanzas y la tecnología dual de uso civil-militar.
La advertencia de Eslovaquia llega en un momento delicado, ya que este tipo de medidas requiere unanimidad entre los 27 Estados miembros. Un veto de Bratislava podría paralizar el paquete completo, tal como ha ocurrido en ocasiones anteriores con Hungría.
Además, sectores como el nuclear y el gas han sido consistentemente polémicos en las discusiones. Tanto Eslovaquia como Hungría han argumentado que la transición energética no puede lograrse cortando abruptamente los vínculos con proveedores rusos, sobre todo sin alternativas viables y accesibles a corto plazo.
Unidad Europea a Prueba
La firmeza de Eslovaquia pone en evidencia las grietas internas de la Unión Europea frente a Rusia. Mientras países como Polonia, los Bálticos y Alemania impulsan una estrategia de máxima presión sobre Moscú, otros, como Eslovaquia o Hungría, priorizan sus necesidades económicas y energéticas.
Este tipo de tensiones reflejan los límites estructurales del bloque, donde la regla de la unanimidad, diseñada para proteger la soberanía de los miembros, puede ser utilizada para bloquear consensos amplios.
Las próximas semanas serán clave para evaluar si la UE logra mantener su cohesión, o si, por el contrario, estas diferencias estratégicas marcarán un punto de inflexión en su política exterior común.
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