Tor Vergata, un rincón histórico en las afueras de Roma, se convirtió en epicentro espiritual y humano este domingo, cuando el papa León XIV presidió la misa de clausura del Jubileo de los Jóvenes. Con más de un millón de fieles llegados desde 146 países, el evento se consolidó como el acto más multitudinario de su pontificado.
Muchos llegaron días antes, cargados con mochilas, tiendas y fe. José, un joven hondureño, relató cómo durmió al raso junto a nuevos amigos: “Nos sorprendió la lluvia, pero estábamos juntos, eso nos bastó”.
León XIV llama a los jóvenes a cambiar el mundo
Durante su homilía, León XIV fue claro y directo: “Aspiren a cosas grandes. No se conformen con lo mínimo”. En un mensaje dirigido tanto al alma como al corazón, instó a no caer en el consumismo que reduce la vida a comprar y acumular, y defendió que otro mundo es posible.
En una vibrante mezcla de idiomas —italiano, inglés y español—, el papa conectó con miles de rostros jóvenes que escuchaban en silencio o coreaban su nombre con emoción.
Una misa marcada por la esperanza y la paz
En el clímax espiritual del encuentro, el pontífice recordó a los jóvenes de Gaza y Ucrania: “Estamos con ustedes. Son el rostro del sufrimiento y la esperanza”. Fue su declaración más política, aplaudida con fuerza por la multitud.
Los peregrinos lo vitorearon cuando apareció en papamóvil, después de aterrizar en helicóptero a las 7:40 de la mañana. Lo acompañaban 450 obispos y más de 700 sacerdotes en el gran escenario adornado con una cruz monumental y un arco dorado.
Logística, legado y el próximo encuentro mundial
El evento fue resultado de dos años de preparación. La organización rehabilitó la famosa “Vela” diseñada por Santiago Calatrava, abandonada desde hace más de 20 años.
El papa León XIV también evocó la figura del fallecido Francisco, quien inauguró el Año Santo 2025. Citó una de sus frases más conocidas: “No estamos enfermos, estamos vivos”. Con ello, reforzó la idea de que la inquietud de la juventud es semilla de transformación.
Una nueva generación de fe y acción
El Jubileo de los Jóvenes no solo fue un evento religioso, sino una poderosa declaración de intenciones: la Iglesia confía en su juventud como motor de cambio. León XIV los convocó a la Jornada Mundial de la Juventud en Seúl 2027, sellando así un encuentro histórico lleno de esperanza, diversidad y unidad espiritual.
