No fue un ataque militar cualquiera. Israel bombardeó el corazón de la propaganda iraní, su televisión estatal, en mitad de una transmisión en directo. Este es el relato de un golpe de guerra informativa diseñado para demostrar que ni la voz del régimen está a salvo.
En la guerra moderna, las bombas no solo buscan destruir edificios, sino también narrativas. Y este martes, Israel lanzó uno de sus ataques más simbólicos y estratégicos hasta la fecha: un bombardeo directo contra la sede de la radiotelevisión estatal de Irán (IRIB) en Teherán, precisamente mientras estaba en plena transmisión en vivo.
El ataque no fue una sorpresa. Se produjo después de que el ejército israelí emitiera advertencias específicas de evacuación para el Distrito 3 de Teherán, donde se ubican las instalaciones de IRIB, y tras amenazas veladas de que la emisora podría «desaparecer». Fue un golpe telegrafiado, diseñado para maximizar su impacto psicológico.
El Momento del Apagón en Directo
El momento del ataque, capturado en la propia transmisión, fue dramático y revelador. Una periodista de la televisión estatal informaba en directo desde el estudio cuando, de repente, el ambiente comenzó a llenarse de polvo. En su rostro se dibujó la confusión y el miedo. Segundos después, una explosión sacudió el plató, la pantalla detrás de ella se cortó y la reportera salió apresuradamente de cámara mientras la emisión se interrumpía bruscamente.
La cadena cambió a programación pregrabada. Más tarde, reanudó sus emisiones desde otro estudio, con un presentador admitiendo que algunos de sus «colegas habían resultado heridos» y pidiendo a las familias que no se preocuparan. Informes posteriores confirmaron la muerte de al menos tres trabajadores de la cadena en el ataque.
Guerra Informativa: Silenciar la Voz del Enemigo
Este bombardeo es un ejemplo de libro de texto de la guerra informativa del siglo XXI. Al atacar el principal altavoz de propaganda del régimen iraní, Israel persigue varios objetivos estratégicos simultáneamente:
* Controlar la Narrativa: Al silenciar, aunque sea temporalmente, la voz oficial del gobierno iraní, Israel crea un vacío de información que puede llenar con su propio mensaje, tanto para la audiencia internacional como para el pueblo iraní.
* Sembrar el Pánico y la Desconfianza: Demuestra al pueblo de Irán que su gobierno es incapaz de proteger ni siquiera sus infraestructuras más simbólicas y seguras. El mensaje es claro: «No crean en la fortaleza que les vende su régimen, porque podemos silenciarlo cuando queramos».
* Ataque a la Legitimidad: Un gobierno que no puede controlar su propia narrativa pierde legitimidad. El ataque busca erosionar la imagen de poder y control del ayatolá Ali Jamenei y la Guardia Revolucionaria.
«Mientras estaba en el aire, una reportera de la televisión estatal dijo que el estudio se estaba llenando de polvo tras ‘el sonido de la agresión contra la patria’. De repente, ocurrió una explosión», describió la agencia estatal de noticias iraní.
La bomba que impactó en el edificio de IRIB no estaba hecha solo de explosivos; estaba cargada de simbolismo. Su objetivo no era únicamente el hormigón y el acero, sino la credibilidad misma del estado iraní en el momento más crítico de su enfrentamiento con Israel.
